lunes, 5 de diciembre de 2016

"Si cambiamos la forma de ver las cosas, las cosas cambian de forma... Creer es crear". Wayne Dyer

Exorcizando los demonios de la red

https://www.enriquedans.com/2016/12/exorcizando-los-demonios-de-la-red.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+ElBlogDeEnriqueDans+%28El+Blog+de+Enrique+Dans%29 

The Exorcist (1973)Dos interesantes artículos hoy hacen referencia a experiencias que han resultado ser exitosas a la hora de eliminar de determinados servicios problemas como las noticias falsas o las dinámicas de acoso e insulto.
Por un lado, Fusion publica What GitHub did to kill its trolls, una pieza larga y detallada sobre cómo la mayor plataforma de publicación y colaboración para software de código abierto del mundofue capaz de conjurar un problema de dinámicas nocivas de interacción que amenazaba con convertir en muy incómoda la interacción en la página, que en el año 2014 llevaba ya algún tiempo viendo abandonos de usuarios que manifestaban quejas de trollingbullying, machismo, abuso, acoso e insultos.
¿La receta? Equipos de gestión creados con personas de orígenes muy diversos, con muy diferentes sensibilidades con respecto a los distintos temas, y muy comprometidos con su labor, con la idea no tanto de crear nuevas normas de conducta, sino de detectar todos los resquicios del funcionamiento del sitio que permitían o incluso fomentaban la aparición de ese tipo de dinámicas. Una respuesta muy diferente a la tomada por redes como Twitter, en las que esas dinámicas no son tristemente la excepción sino la norma, y que como mucho, llegan a ofrecer a los usuarios herramientas para que puedan llevar a cabo la absurda “estrategia del avestruz”, para poder ocultarse a sí mismos las dinámicas abusivas, pretendiendo aquello de “si no puedo ver el problema, ya no existe”.
En el segundo artículo, titulado Why Snapchat and Apple don’t have a fake news problem, Buzzfeed especula sobre las razones por las que determinadas plataformas de consumo de noticias, como Apple News o Snapchat Discover, no tienen los problemas derivados de la publicación de noticias falsas que sí sufren otras como Facebook. La respuesta, en este caso, parece clara: un nivel de control y supervisión mucho más rígido y manual, una aprobación particularizada de cada una de las fuentes, y mecanismos de interacción que no tienden tanto a premiar lo social entendido como acumulación de Likes, de follows o de algoritmos que puedan ser manipulados, sino mediante reglas mucho más sencillas, como la exposición cronológica.
No hablamos de casos aislados o poco importantes cuantitativamente: Snapchat, con sus 150 millones de usuarios diarios, supera ya en 10 millones de usuarios activos a redes como Twitter, y obtiene importantes ingresos gracias a Discover, la plataforma de compartición de noticias en la que muchísimos usuarios fundamentalmente adolescentes, que resultan muy difíciles de alcanzar para la mayoría de los medios, leen noticias de una serie de publicaciones que pasan por un riguroso proceso de admisión y control. No hablamos de un sistema en el que grupos de adolescentes macedonios puedan dedicarse a ganar un dinero generando noticias falsas que se convierten en virales, ni donde publicaciones de dudosa reputación puedan inyectar noticias completamente falsas e inventadas, sino de un sitio con reglas serias donde el derecho de admisión está claramente señalizado y tiene un coste, en absoluto trivial. En el caso de Apple News, hablamos de 70 millones de usuarios activos y de contenido disponible de más de 4,000 publicaciones, pero en la que el acceso está regulado por el miso tipo de reglas rígidas y conocidas que gobiernan la tienda de aplicaciones de la compañía: incumple las normas, y te verás rápidamente excluido.
¿De qué estamos hablando? Claramente, la responsabilidad de gestionar una plataforma debe ir bastante más allá de la posibilidad de crearla técnicamente. Si no aplicamos principios de gestión claros e inequívocos, el destino es el que es: caer víctimas de algo tan imparable como la mismísima naturaleza humana. Los problemas de las plataformas, en realidad, no lo son tanto de las plataformas como de sus usuarios, que necesitan aparentemente estar sujetos a procesos de control y supervisión que eviten que salga a la superficie lo peor de su naturaleza. Y para evitarlo, aparecen mecanismos como el control y la supervisión, expresados a través de distintos sistemas que van desde el trabajo de equipos de moderación, hasta el desarrollo de barreras de entrada. El primer caso, Github, termina por resultarme mucho más atractivo debido al componente democrático que posee: cualquier persona puede crear un proyecto en la plataforma, sin ningún tipo de limitación, y los problemas únicamente surgen si esa persona entra en dinámicas de comportamiento abusivo, momento en el que se encontrará con el equipo de gestión de la comunidad. En el caso de Apple o Snapchat, el mecanismo me resulta menos interesante: que las cosas funcionen mejor cuando las barreras de entrada son más elevadas, y como tales barreras, dejen fuera a muchos que podrían posiblemente generar contribuciones valiosas, me parece una manera de tirar al niño con el agua del baño, aunque indudablemente esté siendo capaz de probar su buen funcionamiento.
Lo que no cabe duda es que mecanismos de este tipo, en distintas combinaciones, son cada día más necesarios para gestionar plataformas en la red, y el estudio de casos como estos puede probarse muy valioso a la hora de pensar sobre ese fenómeno. El sueño buenista de una red completamente abierta y sin limitaciones a la participación ha llegado a un punto en el que, al encontrarse con lo peor de la naturaleza humana, ha terminado por probar sus numerosas limitaciones. Triste, pero desgraciadamente real.

Los descuentos hoy no te traerán negocio mañana

#citas Los descuentos hoy no te traerán negocio mañana

¿Qué ocurriría si empezáramos a correr algunos riesgos, si nos enfrentáramos a nuestros miedos?

¿Y qué si fuéramos más lejos, si persiguiéramos nuestros sueños, si obedeciéramos a nuestros deseos? ¿Qué ocurriría si nos permitiéramos experimentar libremente el amor y encontrar satisfacción en nuestras relaciones? ¿Qué clase de mundo sería éste?


http://www.alexrovira.com/soluciones/articulo/ganar-y-aprender  

GANAR Y 

APRENDER

GANAR Y APRENDER
Releo fragmentos de texto subrayados hace tiempo, y encuentro esta joya 
de la Dra. Elisabeth Kübler-Ross, de su necesario libro, “Lecciones de Vida”:
“¿Qué ocurriría si empezáramos a correr algunos riesgos, si nos

enfrentáramos a nuestros miedos? ¿Y qué si fuéramos más lejos, si

persiguiéramos nuestros sueños, si obedeciéramos a nuestros deseos?

¿Qué ocurriría si nos permitiéramos experimentar libremente el amor y

encontrar satisfacción en nuestras relaciones? ¿Qué clase de mundo

sería éste? Un mundo sin miedo. Puede que sea difícil de creer, pero

la vida tiene muchas más cosas de las que nos permitimos experimentar.
Muchas más cosas serían posibles si dejáramos de ser cautivos del miedo.
Hay un nuevo mundo dentro y fuera de nosotros –un mundo en el que

hay menos miedo– esperando a ser descubierto.
Pero es fácil experimentar temor donde no hay peligro. Ese tipo de miedo

es ficticio, no es real. Puede parecer real pero no tiene base en la realidad

y, aun así, nos mantiene despiertos por la noche, nos impide vivir. Parece

no tener propósito ni clemencia, nos paraliza y debilita el espíritu cuando

lo dejamos actuar. Esta clase de miedo se basa en el pasado y

desencadena miedo al futuro. Pero este miedo inventado sirve de hecho

a un propósito: nos da la oportunidad de aprender a elegir el amor. Es un

grito de nuestra alma pidiendo crecer, pidiendo sanarse. Son

oportunidades para elegir de nuevo y de manera diferente, para elegir

el amor por encima del miedo, la realidad por encima del espejismo, el

presente por encima del pasado. Para los propósitos de éste capítulo y

para nuestra felicidad, cuando nos referimos al miedo estamos hablando

de estos miedos ficticios que restan valor a nuestra vida.
Si sabemos  abrirnos paso a través de nuestros miedos, si somos capaces

de aprovechar todas las oportunidades posibles, podemos vivir la vida

que tan solo nos habíamos atrevido a soñar. Podemos vivir libres de juicios,

sin temor a la censura de los demás, sin restricciones.
Nuestros miedos no evitan la muerte, frenan la vida. Difícilmente llegamos

a reconocer hasta qué punto dedicamos la vida a manejar el miedo y sus

efectos. El miedo es una sombra que lo obstruye todo: nuestro amor,

nuestros verdaderos sentimientos, nuestra felicidad, nuestro ser mismo.”

Los actos que surgen de nuestro coraje nos elevan por encima de nuestras
 posibilidades y dan forma a nuestra vida. Porque el coraje no es la
 ausencia de miedo, sino más bien la consciencia de que hay algo por 
lo que merece la pena arriesgarse, aunque tengamos miedo.
Curiosamente, Elisabeth Kübler-Ross, considerada la principal autoridad
 mundial sobre el acompañamiento a enfermos terminales dice que si se
 pregunta a una persona que está a punto de morir qué volvería a hacer 
si viviera, la respuesta en la práctica totalidad de los casos es ésta:
 “Me hubiera arriesgado más”. Cuando, de nuevo, la Dra. Kübler-Ross 
preguntaba al moribundo el porqué de esta respuesta, los argumentos 
que recibía se caracterizaban por el siguiente estilo de reflexión: 
“Porque aquello que quería hacer y no hice por miedo; o aquello que 
quería decir y no dije por pudor o temor; o aquella expresión de afecto 
que reprimí por un excesivo sentido del ridículo, me parecen una 
nimiedad absoluta frente al hecho de morirme. La muerte es algo que
 no decido yo, la vida me empuja a ello y ahora, frente a ella, me doy 
cuenta de que todas esas circunstancias que me parecían un reto terrible
 son una nimiedad comparada con el hecho de que me muero y no hay 
vuelta atrás”. Se trata sin duda de una respuesta cargada de sentido 
común si tenemos en cuenta que la vida es una gran oportunidad de 
arriesgarnos para aprender, crecer, compartir y amar.
Quizás las cosas que nos parecen difíciles no lo son tanto si nos 
arriesgamos y si pensamos en que gracias al coraje que nace del amor 
podremos superar muchos retos y dificultades. ¿Y si no lo logramos?
 Pues por lo menos habremos aprendido algo en el proceso y quizás se 
abran otras puertas inesperadas en nuestro camino de vida.
Como en cierta ocasión me dijo una mujer curtida por la vida a base de 
dificultades: “Mira, Álex, en realidad el refrán ese que todos conocemos
 ‘Algunas veces se gana, y otras se pierde’ no es cierto. ¿No? –le respondí 
yo–. ¡No!, me dijo convencida. El refrán debería decir ‘Algunas veces 
se gana, y otras se aprende’. “Eso sí –añadió mi amiga–, una o uno tiene
 que tener las ganas de extraer una lección para no volver a pasar por el
 mismo sufrimiento, si está en nuestras manos”.
Algunas veces se gana, otras, se aprende. Para meditar sobre ello y
 aprender el arte de navegar por la vida.

Besos y abrazos,
Álex

domingo, 4 de diciembre de 2016

“Una de las causas más comunes del fracaso es el hábito de abandonar cuando uno se ve presa de una frustración temporal” . Napoleon Hill

Los experimentos nunca fallan

http://notasaprendiz.weebly.com/blog/los-experimentos-nunca-fallan 

"No seas demasiado tímido y quisquilloso con tus acciones. Toda la vida es un experimento. Cuantos más experimentos hagas, mejor" —Ralph Waldo Emerson

Imagen
Gracias a Hans por la imagen (clic sobre ella para más info.)
En muchas ocasiones nuestra dependencia de los resultados es tan grande que termina paralizándonos.

Si no tenemos certeza de que las cosas van a salir bien, preferimos la inmovilidad.

Necesitamos estar seguros de que nos dirán que si, antes de invitar a salir a esa persona que nos gusta.

Si no estamos seguros de que nuestra idea de negocio va a funcionar, no damos el salto.

Si dudamos de que el nuevo proyecto pueda ser aprobado, no lo proponemos.

Pero como tu ya sabes, nuestro anhelo de certeza no es más que una ilusión. Es imposible saber de antemano si algo va a funcionar.

Una aproximación más interesante es considerar las cosas como experimentos.

Considerar a la vida misma como un gran experimento e ir realizando pequeñas pruebas. Conservando lo que funciona y descartando y aprendiendo de lo que no.

De esta manera no hay fracaso posible, pues los experimentos nunca fallan. Estos son llevados a cabo para reunir información, para probar hipótesis.

Si una hipótesis no resulta cierta, intentamos otras.

El procedimiento más habitual cuando necesitamos comprarnos pantalones nuevos es ir a la tienda, probarnos algunos, y luego decidirnos por el que creemos es la mejor opción.

Cuando vemos que un pantalón que no cumple con nuestras expectativas (léase, ‘no hace lucir bien el trasero’), no decimos: “¡maldita sea! he fracasado otra vez”.

Lo que hacemos es probarnos el siguiente. Y el siguiente. O quizá buscamos en otra tienda. Y después en otra... Hasta que encontramos la opción más conveniente y compramos.

Estamos  llevando a cabo pequeños experimentos, reuniendo datos. Aprendiendo. Y luego, con la información recopilada, decidimos con base en lo que funciona y descartamos lo que no.

Por desgracia, esta buena metodología no la aplicamos a otras áreas de nuestra vida. O a toda ella.

Queremos saber que no vamos a fracasar antes de intentar algo nuevo. Esto, simplemente, no es posible.

Cuando intentemos algo audaz o innovador, es bueno decirnos a nosotros mismos: “quizá esto no funcione y no pasa nada si es así”.

De esta manera nos liberamos de la tiranía de los resultados y adoptamos una mentalidad a prueba de fracasos, pues los experimentos nunca fallan.

“No ganan siempre los buenos, ganan los que luchan”. Diego Simeone

MISTERIOS DE LA MEMORIA

http://www.grandespymes.com.ar/2016/11/21/facundo-manes-misterios-de-la-memoria/ 
por Facundo Manes Facundo Manes: Misterios de la memoria
Resulta bastante común graficar la memoria como un arcón alojado en nuestro cerebro que sirve para guardar los recuerdos. Así, cuando algunos de esos recuerdos son requeridos, se recuperan intactos y de la misma manera se vuelven a guardar. Aunque resulte sorprendente, nada de eso puede estar más alejado de la realidad.
Uno de los campos más fascinantes en el estudio neurocientífico es la memoria humana, ya que es a través de ésta que podemos evaluar el pasado para actuar en el presente y planificar el futuro. ¿Qué es lo que recordamos exactamente? ¿El hecho tal cual sucedió? ¿Nuestra percepción del hecho? ¿El último recuerdo sobre el mismo hecho, es decir, recordamos nuestra propia memoria? ¿Recordamos de la misma manera a lo largo de toda nuestra vida?
Comencemos por este último enigma. Mi hijo Pedro tiene 5 años. Él recuerda perfectamente bien el viaje que hicimos para fin de año. También el resultado del último partido de Boca, el club del cual es hincha. Pero pronto todos esos recuerdos desaparecerán de su mente. Cuando tenga ocho, él ya no recordará casi nada de sus primeros cuatro o cinco años. Y cuando sea adulto, sus primeros años quedarán completamente en blanco. Esta pérdida normal de los primeros recuerdos se llama “amnesia infantil”.
A diferencia de lo que muchas veces se piensa, la memoria no es un fiel reflejo de aquello que pasó sino más bien un acto creativo, uno de los más creativos en el funcionamiento de nuestras mentes. Cada recuerdo se reconstruye de nuevo cada vez que se lo evoca. Aquello que recordamos -una imagen de un paisaje, una frase de nuestro abuelo, un aroma de nuestra adolescencia- está influido por el contexto que rodea esa acción de recupero.
La relación entre la memoria y el hecho o elemento que se recuerda es sumamente compleja y atrapante.
Lo primero que debemos tener en cuenta es que cada memoria tiene un patrón de activación neuronal que es capaz de ponerse en funcionamiento incluso cuando el estímulo que originalmente lo provocó ha desaparecido. Este complejo proceso funcionaría así: la primera vez que percibimos un objeto -por ejemplo, un jarrón amarillo en la casa de nuestra abuela- dispara la activación conjunta y simultánea de un grupo determinado de neuronas. Si volvemos a ver el mismo elemento, el mismo grupo de neuronas se activará, a esto se sumará una cualidad fundamental de nuestro cerebro que hace que dos neuronas que normalmente se activan juntas, aumente la probabilidad de que, al activarse una se active también la otra. Entonces ya no será necesario ver el jarrón para recordarlo. Solo con ver un color, el lugar donde estaba o una parte del mismo, será suficiente para evocar la representación completa del jarrón y la información con él asociada (el olor de la casa de nuestra abuela, su cara y hasta el sentimiento de comodidad que su casa nos provocaba).
Pensemos otro ejemplo cualquiera. Una persona está en una reunión social con su pareja y se le ocurre contar, para amenizar la charla, una anécdota personal: el relato de cómo fue la historia de amor que llevó a conocerla, las primeras conversaciones, detalles románticos y otros curiosos de ese hecho. Imaginemos también que no es la primera vez que la cuenta, ya que le resulta útil porque permite entretener al resto con un relato lleno de vicisitudes, complicaciones y azares. A todos les gusta la anécdota, de hecho aportan sobre algunas cuestiones, e incluso, hacen preguntas disparadoras. Pero cuando ya se despide y están volviendo a su casa, la pareja le comenta con sorpresa: “Lo que contaste no es exactamente lo que en verdad pasó entre nosotros”. ¿Fue así? ¿Quién tiene razón? ¿Qué es en lo que “en verdad” pasó?
Analicemos qué es la memoria y de qué tipo de memoria estamos hablando en este caso. La memoria es la capacidad para adquirir, retener, almacenar y evocar información. Existen diferentes tipos de memoria y cada una se asocia a estructuras neurales específicas. Llamamos “memoria autobiográfica” a la colección de los recuerdos de nuestra historia. Esta nos permite codificar, almacenar y recuperar sobre eventos experimentados de forma personal, con la particularidad de que, cuando opera, tenemos la sensación de estar “reviviendo” el momento. Ese componente personal le da una particularidad esencial a la memoria autobiográfica: está definida por lo episódico, es decir, podemos asignarle un tiempo y un espacio a cada una de nuestras memorias. Cuando recordamos este tipo de eventos, no solo recordamos dónde fue y con quién estábamos, también los sentimientos y las sensaciones vividas. Esto tiene sentido porque las estructuras cerebrales que están involucradas en la memoria autobiográfica alimentan a su vez circuitos neurales ligados con las emociones. Los hechos autobiográficos con fuerte carga emocional se recuerdan más detalladamente que los hechos rutinarios con baja implicancia emocional. ¿Acaso no conservamos el recuerdo de qué estábamos haciendo el 11 de septiembre de 2001 por la mañana? Y el día siguiente, ¿también lo recordamos?
Volvamos al ejemplo de la pareja y las preguntas que nos hicimos. ¿Quién de los dos recuerda “fielmente” al hecho narrado tal cual sucedió? ¿Uno o el otro? ¿Ninguno de los dos? Lo que sucede es que la forma en que recordamos un evento en particular no se trata muchas veces de una recopilación exacta de cómo sucedió originalmente, sino el modo en que lo relatamos la última vez. Y si esa última vez estábamos más contentos, seguramente hayamos cargado con esos condimentos positivos el recuerdo. Por el contrario, si nuestro ánimo era más bien negativo, el recuerdo tendrá un tinte más pesimista. La memoria, cuando se evoca, se hace inestable, frágil y permeable a nuestras emociones del presente.
Nuestros cerebros constantemente nos “traicionan”, transformando nuestra memoria. ¿Por qué? Cuando uno experimenta algo, el recuerdo es inestable durante algunas horas, hasta que se fija por la síntesis de proteínas que estabilizan las conexiones sinápticas entre neuronas. La próxima vez que el estímulo recorra esas vías cerebrales, la estabilización de las conexiones permitirá que la memoria se active. Cuando uno tiene un recuerdo almacenado en su cerebro y se expone a un estímulo que se relaciona con aquel evento, va a reactivar el recuerdo y a volverlo inestable nuevamente por un período corto de tiempo, para volver a guardarlo luego y fijarlo nuevamente en un proceso llamado “reconsolidación de la memoria”. La evidencia científica indica que cada vez que recuperamos la memoria de un hecho, ésta se hace inestable otra vez permitiendo la incorporación de nueva información. Cuando almacenamos nuevamente esta memoria como una “nueva memoria”, contiene información adicional al evento original. Muchas veces aquello que nosotros recordamos no es el acontecimiento exactamente tal como fue en realidad, sino la forma en la cual fue recordado la última vez que lo trajimos a la memoria. Esto es como un documento de Word que, al “trabajarlo” podemos incorporar y sacarle cosas y, cuando lo volvemos a guardar, se “fija” la nueva versión hasta el próximo “uso”. Cada vez que evocamos una memoria la recreamos y tenemos menos precisión del recuerdo original, por lo que podemos suponer que la memoria es el último recuerdo. Aunque suene contradictorio con el sentido común, la evidencia científica muestra que si uno tiene una memoria, cuanto más la usa, más la cambia.
Décadas de investigación científica han establecido que la consolidación de la memoria a largo plazo exige la síntesis de proteínas en los caminos neuronales de la memoria, pero nadie sabía que también hacía falta una síntesis de proteínas después de recuperar un recuerdo, lo que implica que el recuerdo también se está consolidando en ese momento. Esto resultó una excelente pista bioquímica de que al menos algunos tipos de recuerdos hay que reescribirlos neuronalmente cada vez que se recuperan.
Estas evidencias aquí expuestas abren también interesantes debates en otras áreas del conocimiento, desde las teorías sociológicas hasta la práctica jurídica. Por ejemplo, ¿cuál es la “verdad y nada más que la verdad” que jura el testigo revelar cuando recuerda algún hecho si, como fue dicho, el contexto de un nuevo lugar y tiempo, o incluso el estado de ánimo, permiten que las memorias pueden integrar nueva información?
Al recordar, nos volvemos eximios creadores, ya que las memorias se reconstruyen cuando son evocadas. Así lo refiere una de las obras cumbres de la literatura universal que lleva por título, justamente, “En busca del tiempo perdido” y fue escrita por Marcel Proust en los albores del siglo XX. El primer volumen recorre esos recuerdos de la infancia y, sobre todo, la labor creativa de recordarla. Una bella cita lo dice así: “Ya sea porque en mí se ha cegado la fe creadora, o sea porque la realidad no se forme más que en la memoria, por ello es que las flores que hoy me enseñan por vez primera no me parecen flores de verdad.”

“A los niños debemos enseñarles cómo pensar, no qué pensar”. Margaret Mead

PRÁCTICA DE MEDITACIÓN

https://choprameditacion.com/article/99?utm_source=Noticias%20del%20Reto%20de%20Meditacion&utm_medium=Email&utm_content=11+November+Newsletter&utm_campaign=Noticias%20del%20Reto%20de%20Meditacion20161121 

por: Adam Brady
La meditación es una de las herramientas más confiables para manejar el estrés, mejorar nuestra forma de relacionarnos y hacer realidad nuestros anhelos, además de ponernos en contacto con nuestro espíritu. Si bien es relativamente fácil de practicar, muchas veces nuestro intelecto puede complicarla más de lo necesario.
Una forma de ver la meditación desde una nueva óptica es a través de la lente de las Siete leyes espirituales del éxito. Las Siete leyes espirituales del éxito representan la forma en que lo no manifiesto se manifiesta y puede servir como sistema operativo que se ejecuta sin ser detectado en nuestra vida. Estos principios se pueden usar como manual de instrucciones para vivir felices, satisfechos y con una vida espiritual abundante y profunda.
Cada una de las Siete leyes espirituales está íntimamente relacionada con la práctica de la meditación. Al explorar esta relación, puedes entender mejor tu práctica, que se hará más profunda a medida que tu conciencia se expanda.
1. La ley de la potencialidad pura
La primera ley espiritual es básicamente un recordatorio de tu verdadera naturaleza como alma, un afloramiento del campo de la conciencia ilimitada. Al igual que las olas en el océano, eres una expresión de ese campo infinito de inteligencia, creatividad y dicha conscientes.

Esta ley es el principio que gobierna tu práctica de meditación, que lleva la conciencia más allá del nivel de la mente y hacia el vacío entre tus pensamientos, que es el campo de la potencialidad pura. El proceso de meditación implica acceder a ese nivel de existencia y encontrarte con tu identidad verdadera, el Espíritu.
2. La ley de dar y recibir
La segunda ley despierta tu flujo de energía así como la información en el universo y en tu vida. La energía no se queda quieta, necesita moverse. Cuando mantienes la energía fluyendo al dar y recibir, nutres todo el universo.

En la meditación, esta ley se manifiesta al permitir que tus pensamientos vayan y vengan sin resistirse. El flujo de los pensamientos durante la meditación es la corriente de energía de vida en su ir y venir a través de la conciencia. Permite que las sensaciones, sonidos y otros pensamientos anden sin rumbo, sin obstruir la corriente ni apegarte a ningún pensamiento en específico.
3. La ley del Karma o de causa y efecto
Mientras que la ley del dar y recibir se trata de mantener la energía de vida en movimiento, la tercera ley se centra en la calidad de esa energía. Karma significa “acción” y también incluye las consecuencias de esa acción. Entre más positiva e inspiradora la acción (pensamiento, palabra, obra) para todos los que están involucrados en esa decisión, más positivo y reafirmador de vida será el efecto de esa causa.

La ley del Karma te invita a hacer elecciones conscientes que te nutren a ti y a los demás y te conducen a resultados satisfactorios y sanadores. Las elecciones inconscientes, en cambio, conllevan a consecuencias menos evolucionadas y sanadoras.

Durante la meditación, al elegir con conciencia no nos adentrarnos en el significado de nuestros pensamientos, evitamos el condicionamientokármico que nos une a patrones predecibles y habituales de pensamiento y comportamiento. A medida que accedas en repetidas ocasiones a la quietud, más allá de tus pensamientos, trascenderás tu karma. Es como cuando lavamos una prenda sucia una y otra vez en un arroyo, las manchas desaparecen poco a poco hasta que no queda ninguna impureza.
4. La ley del menor esfuerzo
La cuarta ley nos enseña que la inteligencia de la naturaleza funciona con una facilidad sin esfuerzo. Es despreocupada, armoniosa y afectuosa. Es el principio de “hacer menos para lograr más”, como lo vemos en el vuelo de las aves, el crecimiento de la hierba y el nado de los peces.

La ley del menor esfuerzo tiene que ver con la economía del movimiento en tus actividades. Este es el meollo de tu práctica de meditación. Para poder acceder al campo no local del Espíritu hay que hacer el menor esfuerzo posible. La fuerza y la lucha no pueden abrir la puerta a estados más elevados de conciencia. 

Si en algún momento durante tu meditación sientes que estás luchando, te estás forzando o concentrándote, lleva poco a poco tu atención a tu respiración o mantra. Esto permite que el proceso sea ligero, ingenuo y sin esfuerzo, para que puedas adentrarte más profundamente en la quietud.
5. La ley de la intención y el deseo
Este principio resume la mecánica de la expresión de todo en el universo material. La intención es una fuerza de la naturaleza que contiene su propio poder de organización infinita. Así como una semilla de manzana contiene el potencial para generar toneladas de manzanas o incluso todo un bosque, tus deseos e intenciones tienen el mismo plan de acción de la manifestación a través de la cual pueden satisfacerse.

Ser consciente de tus deseos e intenciones es como elegir las semillas que deseas sembrar. En la meditación, plantas esas semillas en el campo fértil de la conciencia pura. Al nutrirlos con visitas regulares al vacío, riegas tus deseos y les permites florecer en el momento adecuado.
6. La ley del desapego
Para que todo deseo se manifieste, debes estar dispuesto a dejar ir tu apego al resultado. La sexta ley nos recuerda que no debemos apegarnos con demasiada rigidez a la forma en que deseamos que sean las cosas en nuestra vida. Aceptemos la incertidumbre y adentrémonos en lo desconocido. Al hacerlo, nos liberamos de condicionamientos pasados y abrimos la puerta a las posibilidades ilimitadas. 

En tu práctica de meditación, esta ley te ayuda a olvidarte de expectativas y apegos en relación con un resultado específico. Cada experiencia de meditación es única y te da exactamente lo que tu mente y cuerpo necesitan en ese momento. Querer que sea algo más te ata a la idea de una meditación “ideal” y te priva de los regalos del momento presente.
7. La ley del Dharma
La última ley nos enseña que estamos en esta vida para cumplir unpropósito, que tenemos un regalo único que ofrecer al mundo en nuestra forma muy particular. No hay repuestos en el universo y cada uno de nosotros tiene un lugar irremplazable en la obra del cosmos. 

Dharma significa “sostener”. De tal modo que al llevar a cabo tu dharma, estás sosteniendo al mundo entero. Es de vital importancia que descubras tu verdadero propósito y lo lleves a la práctica al servicio del mundo.

A media que se relaciona con la meditación, el dharma de la mente se expande hacia estados más elevados de conciencia. El destino de la mente es experimentar el Atma Darshan (entrever el alma), la Conciencia Cósmica, la Conciencia Divina y, en última instancia, la Conciencia de Unidad como parte de su camino al despertar.

Al dejarnos llevar por el momento presente, le permitimos a nuestra mente expresar su dharma al máximo. Ése es el propósito verdadero y más elevado de la meditación, la expansión de la conciencia. 

Al revisar con regularidad las Siete leyes espirituales del éxito e incorporarlas de esta manera, abrimos la puerta a una experiencia más amplia de los principios, además de seguir profundizando en nuestra práctica de meditación.

Acerca del Autor

Adam Brady
Adam Brady es instructor de yoga, escritor, y practicante de artes marciales y ha estado vinculado con el Chopra Center desde hace cerca de 20 años. Es Maestro Védico certificado y capacitado en Meditación del sonido primordial, las Siete leyes espirituales del yoga, y Salud Perfecta: el estilo de vida ayurvédico, y regularmente imparte clases en el área de Orlando, Florida. Adam se dedica a ayudar a la gente a transformar sus vidas a través de una metodología de vida basada en la conciencia. Es autor de Warrior of Light, un relato que explora el camino hacia una mayor conciencia a través de las artes marciales. Conoce más sobre Adam, y sigue su blog, en www.revisedreality.com.

“No puedes elegir cómo vas a morir, o cuándo. Sólo puedes decidir cómo vas a vivir. Ahora”. Joan Báez

Como hacer tu trabajo incluso cuando no te apetece

http://notasaprendiz.weebly.com/blog/como-hacer-tu-trabajo-incluso-cuando-no-te-apetece

Alguien le preguntó una vez a Somerset Maughham si escribía en un horario regular o sólo cuando era tocado por la inspiración: "Yo escribo sólo cuando la inspiración llega—respondió— afortunadamente aparece cada mañana a las nueve en punto"

Imagen
Consistencia y confianza son dos características que distinguen a los ganadores.

Las personas confían en ellos porque producen resultados con regularidad.

Una y otra vez nos maravillan con su gran trabajo.

Lo más admirable es que incluso lo hacen cuando no les apetece, cuando están cansados, no se sienten inspirados o cuando están desmotivados.

Nosotros, el resto de los mortales, dependemos de si nos entran ganas o no de hacer las cosas.

Desearíamos estar más en forma, pero hoy no apetece ir al gimnasio. Mejor aquí en el sofá, viendo la tele.

Desearíamos avanzar en nuestra educación, pero con este cansancio no provoca leer. Mejor ojeo la revista con los chismes de las celebridades.

Desearíamos pasar más tiempo con la familia, pero es que he tenido un día horrible. Mejor sigo bajando por Facebook.

Los ganadores no dependen de su estado de ánimo. No dependen de si les apetece o no. Ellos hacen lo que deben hacer. Punto. Sin excusas.

Mohamed Ali, considerado el mejor boxeador de todos los tiempos lo expresó de esta manera:

"Odiaba cada minuto de entrenamiento, pero me dije, 'No renuncies. Sufre ahora y vive el resto de tu vida como un campeón'"

A Alí no le apetecía entrenar, pero eso no le impedía hacer su trabajo, no permitía que sus sentimientos interfirieran.

Esa actitud es la misma de otro gran campeón, Arnold Schwarzenegger, quien triunfó como culturista, como actor, como político y como empresario.

"Las últimas tres o cuatro repeticiones son las que hacen que el músculo crezca. Es cuando duele lo que diferencia al campeón de alguien que no lo es. Eso es de lo que la mayoría de la gente carece, tener las agallas para seguir y decirse a sí mismos que, no importa lo que suceda, van a continuar a pesar del dolor".

¿Y cómo podemos desarrollar nosotros esa misma actitud? La respuesta está en los hábitos.

Cuando logramos que una acción se transforme en un hábito, esta ya no obedece a nuestros estados emocionales, deja de depender de nuestra fuerza de voluntad y su ejecución se convierte en automática.

Para lo bueno y para lo malo, los hábitos tienen un enorme poder sobre nosotros. Estos nos hacen actuar incluso cuando no lo deseamos. “Las cadenas de los hábitos son muy livianas para que las sintamos, hasta que se hacen muy pesadas para ser rotas”, afirmó Samuel Johnson.

Los hábitos son el armazón que sostiene nuestras vidas. Si la diferencia entre los buenos y los malos hábitos que poseemos es amplia en favor de los primeros, tenemos muchas probabilidades de prosperar. “Las personas exitosas -afirma Brian Tracy- son simplemente aquellos con hábitos exitosos”. Pero si son los segundo los que nos gobiernan, vamos a tener que luchar.

Ahora bien, antes de que nuestras acciones triunfadoras se conviertan en hábitos, debemos resolver el problema de hacerlas aun cuando no nos apetece.

Esto es lo que recomienda la doctora Heidi Grant Halvorson, quien es la investigadora principal en Neuroleadership Institute:
¿Quién dice que necesitas esperar hasta que te apetezca hacer algo para empezar a hacerlo?

Realmente no sé por qué creemos esto, porque es absurdo al 100%. Si, en algún momento debes estar comprometido con lo que estás haciendo (necesitas querer ver el proyecto terminado, o estar más saludable, o lograr comenzar más temprano tu día). Pero no necesitas sentir ganas de hacerlo.

Muchos de los artistas, escritores e innovadores más prolíficos lo han sido en parte debido a la consistencia de sus rutinas de trabajo, las cuales les obligan a trabajar cierto número de horas al día, sin importar lo poco inspirados (o, en muchos casos, el tamaño de la resaca) que se sentían.

Así que si tú estás ahí sentado, aplazando algo porque no te apetece hacerlo, recuerda que en realidad no necesitas querer hacerlo para empezar. No hay nada que te detenga.
Y así es, el que no deseemos hacer algo no significa que no podamos hacerlo. Lo que debemos hacer es trabajar hoy. Y mañana de nuevo. Luego hacerlo el siguiente día. Hasta que se convierta en un hábito.

Así que abre el archivo y empieza a realizar ese reporte que llevas aplazando toda la semana. No, no lo pienses. Actúa.

"Es justamente la posibilidad de realizar un sueño lo que hace que la vida sea interesante." Paulo Cohelo

MIEDOS COMUNES EN QUIENES COMIENZAN A MEDITAR

https://choprameditacion.com/article/19-tres_miedos_comunes_en_quienes_comienzan_a_meditar?utm_source=Noticias%20del%20Reto%20de%20Meditacion&utm_medium=Email&utm_content=11+November+Newsletter&utm_campaign=Noticias%20del%20Reto%20de%20Meditacion20161121 

por: Deepak Chopra, M.D.
A lo largo de los años en que he enseñado meditación, me he familiarizado con muchos de los miedos que surgen en quienes están considerando iniciar una práctica de meditación. La meditación se ha vuelto más popular en las últimas décadas, y muchos de los estereotipos sobre la meditación como una práctica difícil, sólo para monjes y ermitaños, ya han caído en desuso. Hoy en día se reconoce de manera general que una práctica de meditación brinda grandes beneficios: una mente y un cuerpo más relajados y alertas, y una mayor sensación de bienestar y autoconocimiento. No obstante, ciertas nociones erróneas sobre la meditación todavía persisten en algunas personas, y tienden a manifestarse como miedos.


Requiere demasiado tiempo

La inquietud más común expresada por quienes probablemente meditarían es que temen no tener tiempo para meditar. Piensan que están demasiado ocupados y que encontrar 20 minutos dos veces al día para hacerlo no es posible. Esta creencia en la falta de tiempo surge en realidad de la pobre comprensión del valor de la meditación. De hecho, siempre podemos disponer de 20 minutos para algo que consideramos importante o valioso.
Además, quienes meditan por lo general mencionan que el tiempo que dedican a meditar se compensa totalmente a lo largo de su día, pues su mente está más aguda, y por lo tanto es más productiva y eficiente. Una vez que reconocemos el valor de nuestra meditación diaria, simplemente programamos ese tiempo en nuestra agenda diaria.
 

Concentrarse es demasiado difícil

Otra inquietud o temor en torno a la meditación es la percepción de que requiere un nivel de enfoque mental o concentración mayor que el que poseemos. Muchas personas sienten que sus mentes están demasiado dispersas o estresadas como para meditar. Creen que carecen de la habilidad para concentrarse lo suficientemente bien como para alcanzar el estado de una mente silenciosa, y que por lo tanto no podrán obtener el beneficio de la meditación.
En realidad, cualquier persona responsable y comprometida en el mundo actual tiene una mente sobre estimulada y estresada en cierta medida. Sin embargo, esta naturaleza de la mente, de ir de un pensamiento a otro, es de hecho la verdadera base de la meditación. No eliminamos la tendencia de la mente de saltar de un pensamiento a otro. Esto no es posible de ninguna manera. Más bien usamos esa tendencia para dar a la mente una probadita de lo que en realidad busca: experimentar la quietud y la completitud internas.  Ésa es la técnica de la meditación. Tener muchos pensamientos no nos descalifica para meditar. En realidad, tener pensamientos es la única condición para meditar.
 

Me ablandará

La tercera idea equivocada más común es que la meditación es para quien no tiene verdaderos problemas ni responsabilidades. Las personas temen que la meditación los ablandará o los hará demasiado gentiles, y por consiguiente menos eficientes para lidiar con las situaciones difíciles y desafiantes de la vida. Tienen miedo de que sentirse relajadas y en paz las haga perder su perspicacia y efectividad. Pero pensar que la meditación significa retraerse de la vida es una noción errónea. De hecho, la meditación nos prepara para actividades dinámicas. Nos prepara para enfrentar los desafíos con mayor energía, claridad y capacidad para resolver problemas de una forma creativa. No meditamos sólo por la quietud y la tranquilidad. Meditamos para tener más claridad, para ser más inteligentes y más competentes.
Una vez que alguien comienza a meditar, experimenta su naturaleza interna y siente los beneficios en su mente y cuerpo, todas estas inquietudes desaparecen.

Descubre la forma más fácil y poderosa de impulsar la creatividad y claridad en nuestro retiro de meditación y yoga de 7 días, Seducción del Espíritu. Desarrolla una práctica de meditación que te durará toda la vida.


Acerca del Autor

Deepak Chopra, M.D.
Deepak Chopra, M.D., F.A.C.P. Fundador del Chopra Center for Wellbeing y la Chopra Foundation, es un reconocido pionero mundial de la medicina integrativa y la transformación mundial y personal. Está certificado en Medicina Interna y Endocrinología y Metabolismo. Es miembro del American College of Physicians, y de la American Association of Clinical Endocrinologists. Chopra es autor de más de ochenta libros y ensayos publicados en más de cuarenta y tres idiomas, entre los cuales veinte han sido declarados bestsellers por el New York Times. La revista Time lo ha descrito como "uno de los 100 héroes e íconos más importantes del siglo”. Las encuestas globales en línea de The World Post y The Huffington Post posicionaron al Dr. Chopra como el pensador influyente número #40 y #1, respectivamente.

frases que te inspirarán en los momentos adversos

http://notasaprendiz.weebly.com/blog/22-frases-que-te-inspiraran-en-los-momentos-adversos

Imagen
Gracias a J. Scott Rakozy por la imagen (clic sobre ella para más info.)
Hay días en los que el sol brilla con generosidad e intensidad. Y, de repente, como de la nada, aparece una nube gris que lo oscurece todo.

De igual manera ocurre en nuestras vidas. A veces brilla el sol y otras hay tormenta.

Las dificultades son inevitables. Todos tenemos un vaso de amargura (o mejor, más de uno) esperándonos para que lo bebamos.

Sentimos como si poderosas olas, una tras otra, vinieran a derribarnos sin darnos tiempo de sacar la cabeza y respirar un poco.

Sin embargo (y lo digo por experiencia propia, pues me han revolcado unas cuantas), si permitimos que las dificultades se conviertan en nuestras maestras, nos convertiremos en mejores personas, con mayor sabiduría y mayor resistencia.

Estaremos mejor preparados para la siguiente ola de adversidad que se presente.

Las siguientes son una frases que espero te ayuden cuando te enfrentes a difíciles pruebas.
1. Todo el mundo lleva dentro una buena noticia. ¡La buena noticia es que aún no sabes lo grandioso que puedes ser! ¡Cuánto puedes llegar a amar! ¡Todo lo que puedes lograr! Y cuál es tu potencial —Anne Frank

2. Nunca harás nada en este mundo sin coraje. Es la mayor cualidad de la mente, muy próxima al honor.—Aristóteles

3. Los malos tiempos tienen valor científico. Estas son las ocasiones que un buen estudiante no desperdiciaria. —Ralph Waldo Emerson

4. Transforma tus heridas en sabiduría. —Oprah Winfrey

5. No hay mejor educación como la adversidad. —Disraeli

6. La mejor preparación para el mañana es hacer lo mejor posible hoy. —H. Jackson Brown, Jr.

7. La adversidad tiene el efecto de producir talentos que, en circunstancias prósperas, habrían permanecido latentes. —Horacio

8. La verdad es que los momentos en los cuales podemos llegar a ser  lo mejor que podemos ser, tienen más probabilidades de ocurrir cuando nos sentimos profundamente incómodos, infelices o insatisfechos. Porque sólo en esos momentos, impulsados por esa incomodidad, es que es probable que salgamos de nuestro camino y empecemos a buscar diferentes senderos o respuestas más verdaderas.—M. Scott Peck

9. El carácter no puede ser desarrollado en la tranquilidad y la comodidad. Sólo mediante la superación de adversidad y sufrimiento el alma puede ser fortalecida, la ambición inspirada y el éxito alcanzado. —Helen Keller

10. Cuando una puerta se cierra, otra se abre; pero a menudo nos quedamos mirando y lamentando tanto la puerta cerrada que no vemos la que se ha abierto para nosotros. —Alexander Graham Bell

11. Las oportunidades para encontrar poderes más profundos dentro de nosotros llegan cuando la vida nos parece más difícil. —Joseph Campbell

12. Y una vez que la tormenta ha terminado, no recordarás cómo lo lograste, cómo lograste sobrevivir. Ni siquiera estarás seguro de si la tormenta realmente ya terminó. Pero una cosa es cierta. Cuando salgas de la tormenta, no serás la misma persona que entró en ella. De eso es de lo que se tratan las tormentas —Haruki Murakami

13. La gente más hermosa que he conocido son aquellos que han conocido la adversidad, que han luchado, que han conocido la pérdida, y que han encontrado su camino para salir de las profundidades—Elisabeth Kübler-Ross

14. Las dificultades fortalecen la mente, como el trabajo hace con el cuerpo. —Seneca

15. Enfrentar desafíos en la vida es inevitable, ser derrotado es opcional. —Roger Crawford

16. Una gema no puede ser pulida sin fricción, ni el hombre perfeccionado sin adversidad. —Proverbio chino

17. No existen grandes personas en este mundo, sólo grandes desafíos a los que la gente común se eleva para cumplirlos. —William Frederick Halsey, Jr.

18. Cuando me olvido de lo que soy, me convierto en lo que puedo ser. —Lao Tzu

19. Lo que sea que puedas hacer o soñar que puedes hacer, empiézalo. La audacia trae consigo genio, poder y magia. —Johann Wolfgang von Goethe

20. Estoy agradecido a todos los que me dijeron NO. Gracias a ellos lo estoy haciendo yo mismo. —Albert Einstein

21. La mejor venganza es un éxito masivo. —Frank Sinatra

22. Dos caminos aparecieron en el bosque, yo tomé el menos transitado y eso ha hecho toda la diferencia. —Robert Frost

"En cada momento puedes reinventarte y elegir en quién te quieres convertir". Arturo Orantes

Cómo hacer menos compromisos y promesas

https://canasto.es/blog/compromisos-promesas?utm_source=ActiveCampaign&utm_medium=email&utm_content=La+Revisi%C3%B3n+Semanal+del+Canasto+para+semana+46&utm_campaign=Revisi%C3%B3n+Semanal+%2346 
El problema de productividad más común que encuentro cuando hablo con profesionales, es el problema de tener más trabajo que horas disponibles. Muchas personas que buscan un método de efectividad personal para solucionar este problema, encuentran una sorpresa desagradable: organizándote mejor no soluciona el problema.
Es lógico, porque no puedes generar más tiempo; los días siempre tendrán 24 horas. Entonces, el único que puedes hacer es disminuir el volumen de trabajo que aceptas. Hay que aprender a decir «No».
Cómo hacer menos compromisos y promesas
Y por cierto, si estás en camino, te dejo una versión de audio de este artículo del blog, que puedes escuchar y descargar.
Cómo hacer menos compromisos y promesas
Jeroen Sangers

UNA PROMESA ES UNA PROMESA

Si prometas hacer demasiadas cosas, tendrás un problema muy grave. Te faltará tiempo para hacerlo todo — ¡estrés! — y poco a poco perderás tu credibilidad. ¿Pero cómo puedes solucionarlo cuando no te gusta decepcionar a tus compañeros, tus clientes, tu jefe y tu familia y cuando resulta tan fácil decir la palabra «Sí»?
¿Quién no tiene su agenda y listas de tareas llenas? Cada día debes terminar docenas de acciones antes de tener un poquito de tiempo de libre elección. Eso puedes hacerlo mejor, por ejemplo prometiendo menos cosas.

¿POR QUÉ PROMETES TANTO?

  • Te gusta ayudar a las personas.
    Si puedes ayudar alguien con una cosa que es fácil para ti, lo harás con gusto. Pero si cada vez recibes más peticiones para estas cosas pequeñas, ya no sabrás separar ‘me gusta hacerlo’ de ‘esto es demasiado para mí’. La solución habitualmente empieza con pensar sobre quién eres, qué quieres hacer con tu vida y cuáles son tus valores y objetivos. Sino, empezarás el camino hacía un burn-out.
  • No sabes decir «No» si alguien te pide algo.
    Para muchas personas, decir «sí» es más fácil que decir la palabra «no». Para poder decir «no» de manera elegante necesitas mejoras habilidades de comunicación. Si no aprendas cómo decir «no», nunca saldrás de esta situación con demasiado trabajo dónde te sientes infravalorado y manipulado.
  • No sabes cuánto tiempo necesitarás para la tarea.
    En general, somos personas optimistas y nos cuesta estimar cuánto tiempo y energía es necesario para hacer algo. No necesitas mucho tiempo para decir «sí», probablemente menos tiempo que decir que «no». ¿Pero sabes en este momento cuanto tiempo necesitarás para terminar esta tarea que acabes de aceptar?
  • No sabes cuánto tiempo tienes disponible.
    Con dinero es más fácil saberlo: en cada momento puedes consultar el extracto del banco para ver tu saldo. Si una amiga te pide 1.000€, sabes si los tienes o no. Pero si te pide ayudarla a pintar su casa, ¿dónde está tu saldo de tiempo? ¿Sabes a cuanto trabajo ya te has comprometido?
Decir «No» empieza por saber a qué te has comprometido ya
Muchopems de estos problemas son el resultado de una falta de supervisión. No sabes cuánto tiempo ya tienes asignado a tareas pendientes, cuánto tiempo necesitas cada día para imprevistos y tampoco sabes cuánto espacio aún queda en tu agenda. Si hoy dices «sí» has solucionado el problema… para hoy. Y mañana ya verás cómo vas a hacerlo.

¿QUÉ HACER PARA EVITAR PROMETER DEMASIADO?

Muy fácil: ser consciente de todo lo que debes hacer. Necesitas un inventario completo de todos tus compromisos, y este inventario no puede estar en tu mente.
En mi curso online ‘Efectividad en tu Día a Día’ explico paso por paso cómo puedes crear, mantener y utilizar este inventario del trabajo pendiente.
En mi curso online ‘Efectividad en tu Día a Día’ explico paso por paso cómo puedes crear, mantener y utilizar este inventario del trabajo pendiente.
Si gestiones tus compromisos en un sistema externo, no tendrás que confiar en tu cerebro para recordarte de tus tareas, tus citas y tus promesas. Si empiezas a trabajar con este sistema, ver todos tus compromisos juntos en una lista puede dar un buen susto. ¡Tienes más cosas para hacer que pensabas! Pero una vez que te hayas acostumbrado, te sentirás liberado, porque en cada momento sabrás exactamente lo que aún hay para hacer.
Si conoces lo que tienes pendiente de hacer, es muy fácil decidir si esta semana tienes espacio para aceptar una tarea nueva. Toma cada promesa y compromiso en serio, y apúntalas en tu sistema de productividad.
Decir «No» empieza por saber a qué te has comprometido ya.
Imagen Promesa cortesía de Shutterstock