martes, 22 de julio de 2014

Siete (Seven)

de Paula Cizmar, Catherine Filloux, Gail Kriegel, Carol Mack, Ruth Margraff, Anna Deavere Smith y Susan Yankowitz
Complejo Cultural Teatro 25 de Jose Luis Mayo
Dir. Teresa Costantini
Asist. Dir. Sebastián Waserzstrom... Ver más
 — conSilvana SostoCarola ReynaFabian Zitta y Sebastián Waserzstrom en Teatro 25 de Mayo.  

Que bonito es Tapalpa.

Pedagogía para el caos: el modelo de Antón Makarenton

http://www.tendencias21.net/Pedagogia-para-el-caos-el-modelo-de-Anton-Makarenton_a35777.html 

En un tiempo de miseria y oscuridad, el pedagogo ruso fue capaz de establecer un contacto real con los educandos y de enseñarlos para la vida


El pedagogo ruso Antón Makarenko se enfrentó, en la década de 1920, al proyecto de fundar y dirigir la colonia Gorki y, en consecuencia, a la durísima realidad de niños y jóvenes que eran delincuentes ya casi desahuciados. Llegó a la convicción de que debía utilizar su instinto en función de cada momento, a partir del contexto, y acabó chocando con la pedagogía más renovadora de libros y autoridades. Pero no cedió: Dejó atrás sus prejuicios y fue a la relación pedagógica, al contacto real con los educandos reales; a un contexto que intentaba captar y comprender. Por Marcos Santos Gómez.


Anton Makarenko (1888-1939). Fuente: Wikipedia.
Anton Makarenko (1888-1939). Fuente: Wikipedia.
El pedagogo Antón Makarenko (Ucrania, 1888-1939) relata al principio de su Poema pedagógico cómo tuvo un problema con ciertas autoridades educativas soviéticas en 1920, en relación con su pedagogía desarrollada en la colonia Gorki que se le había encomendado fundar y dirigir. 

Por lo que puede leerse en su bellísimo Poema pedagógico él tenía una buena formación teórica que entró en crisis ante una durísima realidad de niños y jóvenes que eran delincuentes ya casi desahuciados. 

Llegó a la convicción de que debía utilizar su instinto en función de cada momento, a partir del contexto. Creo que aplicó a la perfección su “tacto”, pero de un modo que podía asustar y chocar con la pedagogía más renovadora de libros y autoridades. Dejó atrás prejuicios y fue a la relación pedagógica, al contacto real con los educandos reales, a un contexto que intentaba captar y comprender. 

1. Trasfondo anti-rousseauniano de la pedagogía de Makarenko 

Se dieron anécdotas francamente curiosas, entre lo hilarante y lo dramático. Empatizó con los jóvenes delincuentes hasta el punto de en ciertos momentos hacerse él un poco delincuente, pero los niños vieron el canal de comunicación que había abierto, y lo comprendieron. Hubo esa magia, esa relación positiva, que debe presidir toda buena relación educativa. 

Es ese desnivel que existe por el que el maestro ha de ser aceptado y su autoridad debe ser ganada día a día. Pero subrayemos que debe existir dicha autoridad por parte de alguien capaz de dejar una huella profunda que determinará las elecciones y proyectos vitales del niño en el futuro. Paradójicamente, en esta determinación y en esta relación asimétrica, el niño crece, el niño se hace más él. 

Quizás las autoridades soviéticas del momento que rodearon a Makarenko en aquel año no lo captaron, salvo un tal Chernenko, que cuando creía que se toparía con una disciplina cuartelaria en la colonia y con niños reprimidos, se halló con un clima precioso de comunidad y convivencia. Por esto, se convirtió en aliado de Makarenko. La paradoja en la pedagogía, pues, es la de una auctoritas del educador que el niño acepta y concede, pero que jamás anula al niño, sino que le hace crecer. 

Es claro que lo que hoy denominamos “educación” puede tener dos sentidos complementarios y que no se excluyen necesariamente. Uno, en especial defendido en instituciones educativas superiores, bien sea de palabra o de hecho, es el ideal instructivo que implica una relación con el alumno de mera transmisión de conocimiento.

Esto es una forma de relación humana que no veo por qué no considerar fenómeno educativo en la medida que significa eso mismo, una forma de relación entre personas que adquiere un dibujo y que conforma a quienes intervienen en ella, por muy distante o frío que sea el trato. 

La pedagogía de la existencia 

Hay también, por otro lado, eso más básico que el mero ofrecer datos y enseñar una disciplina. Es decir, hay ese segundo sentido envolvente, de relación única, de contexto puntual, circunscrito a un tiempo y a un espacio concretísimos, a unas personas determinadas. Por mucho que se disimule, por mucho que se deje de conocer sus nombres, los nombres propios están ahí, y esas personas son personas, aun en la forma de relación más despersonalizada. 

Lo impersonal evoca lo personal al modo de nostalgia. Esto no debe ser interpretado como un ataque a toda relación educativa meramente instructiva. En ocasiones no hay más remedio, por falta de tiempo, de espacio adecuado, de buen ritmo, de sosiego, que convertir la enseñanza en eso, enseñanza, y si esto ocurre, tampoco tapa del todo lo personal que puede brotar por fisuras que se abren fugazmente, como aconteceres, en la clase más tediosa. 

Hay clases en las que en un minuto todo adquiere su luz, en las que el profesor sabe que los alumnos acaban de comprender, porque, como si una suerte de brillante relámpago hubiera irrumpido, algo se ha iluminado. Estos instantes reveladores son ya ese segundo sentido con el que entendemos hoy la educación, mucho más complejo de captar, no por cotidiano menos sutil y difícil. 

Igual que puede ocurrir en el aula, esas iluminaciones ocurren en una biografía. Son enseñanzas intensas, capaces de grabarse hondamente. Son momentos que trastocan ese fondo previo a todo lo que emerge como palabra o razón, lo más íntimo, lo que regirá una vida, su proyecto existencial, su destino elegido. Estamos en el nivel a partir del cual escogemos ser quiénes somos o, más apropiadamente en términos negativos, quiénes no somos o no queremos ser. 

Tanto en un colegio como en la vida cotidiana esto ocurre en ese paréntesis en que se da una relación personal, relación que llamo personal porque transforma, reestructura al Otro, porque se da un perturbador pero grato contacto con una a menudo inesperada alteridad. Lo que la alteridad introduce en el Yo, en la identidad, hecha de la ilusión de los mitos, son grietas que pueblan de vacíos lo que desde ese momento se sabe ya pura finitud, algo que ha sido tocado con el estigma de lo inacabado, de lo perecedero, de lo limitado. 

El Yo se sabe mortalmente inconcluso. Este es uno de los efectos que se achaca al encuentro con el Otro. Un encuentro demoledor, pero poético. Poético porque de esa nada que uno de pronto aprecia en medio de mitos y narraciones, uno escoge, arroja un hilo de Ariadna, traza una ruta, una senda. 

Las vidas educadas, en el sentido más profundo y complejo de educación, son vidas orientadas, lo cual no quiere decir libres de incertidumbres. Al contrario. Se da la paradoja de que se abre un océano de misterio, pero al mismo tiempo se agarra con firmeza un destino que antes no había. La persona educada ha escogido ser, según esto, la que es. Y en este elegir su ruta precaria, rehecha casi a cada instante, está el éxito de la educación. Nos podemos preguntar cómo ha sucedido esto. 

La educación maestra de la vida 

La educación vista así es envolvente y apunta al núcleo, a la esencia. Aun siendo palabra, retórica, si es educación, esculpe el alma. Es el modo estoico de entenderlo pero también, pienso, de la tradición cristiana. En estas corrientes ideológicas que circulan por nuestras venas, se aprecia y fomenta la relación educativa. 

Se trata del maestro que más allá del mero transmitir datos, de la simple instrucción, ilustra, muestra, ejemplifica, educa con la palabra que remueve para hacer crecer. El maestro o el profesor puede elegir o no si meterse en esto, si esto es acaso camisa de once varas. 

Pero contra lo que alguien pueda pensar, sólo esta intromisión aparente, que si es de verdad, no es ególatra o narcisista, sino escrupulosamente respetuosa, sólo de esta aparente intromisión, digo, emerge la verdadera identidad del Otro, en cuanto es abocado a elegir hacerse. 

Se necesita esa mano tendida a la que el niño se agarre, ese ofrecimiento de un proyecto al que adscribirse, la insinuación de una trayectoria. Es la honda convicción que llega, que se impone con autoridad, de que uno quiere ser eso, de que uno está abocado a ser eso, de que no tiene más remedio que serlo. 

La teoría pedagógica tiene como una de sus orientaciones clave la de sugerir un cierto tono en la relación educativa que establece el educador con el educando, es decir, en describir, más o menos, la calibración o armonía que debería regir la relación de manera que la presencia del educador no sea asfixiante ni en exceso ausente. En la clase, por ejemplo, se trataría de establecer la función exacta que debe exigirse a un pedagogo o maestro, cuáles son sus requerimientos y límites, los márgenes de su actuación. 

En este sentido, puede entenderse dos formas de actuación del pedagogo. La forma por la que la pedagogía convencional, aun en su versión más activista y renovadora, de estilo rousseauniano, ha optado es la forma del pastor, de la transformación interior, de la educación como un proceso de labrado efectuado por un ejemplo, una imagen, una palabra, un maestro que acompaña y conduce (pedagogo). Es decir, la educación sería una tarea íntima que involucra al todo del ser que constituye al educando y no un mero aprendizaje de tareas o conocimientos, que sería el otro modo de entender lo educativo. 

El pedagogo Makarenko había leído y estudiado a fondo esta tradición pedagógica bienintencionada yhumanista. Una tradición que los pedagogos soviéticos de los años 20 habían aceptado y que se resume en la educación sin castigos, sin disciplina exterior, persuasiva, motivadora, en la que el adulto se vuelca en acompañar al niño en su crecimiento, preocupándose por su maduración, nutriendo y abonando su entorno para que se desarrolle. 

De hecho, en el libro Poema pedagógico en varias ocasiones se cuenta que la colonia Gorki recibe la visita en ocasiones hostil (no siempre es hostil) de inspectores y autoridades educativas soviéticas que echan en cara a Makarenko lo que hacía. En realidad, no hace falta irse a la Rusia soviética de los años 20, pues muchos educadores actuales movidos por su fe en el niño y el carácter amable de la pedagogía se escandalizarían ante una pedagogía que echaba mano de desfiles, arrestos, tambores, banderas y una cierta jerarquización de estilo casi militar. 

Yo mismo me he sorprendido en mi lectura a veces resoplando y efectuando algún gesto de desagrado. Pero de nuevo, hay que detenerse bajo la sospecha de que las cosas en lo que concierne al hombre y a la pedagogía nunca son lo que parece, y hay que excavar y excavar. 

¿Y si Makarenko hubiera llegado a la conclusión de que la pedagogía estaba atrapada en un bucle teórico ajeno a la experiencia? Porque tras muchos años de numerosísimas lecturas y ardua formación, Makarenko escribe su libro como una memoria de experiencias, tanto en el contenido como en el estilo y el tono que adopta. 

Es decir, se sitúa en una actitud fundamentalmente práctica, de vivencias, de contacto con la realidad, de puro embarrarse, de un embarrarse que al principio es casi desesperante, que pone a prueba su teoría y que le obliga a rectificar, ironizar y cuestionar a la tradición amable de la pedagogía más rousseauniana que aunque no lo dice, tal vez sugiere con los hechos que es de origen burgués. Así, cuando unos inspectores le reprochan que no esté utilizando métodos de educación soviéticos, él sonríe y lo niega, diciendo que justo todo lo que hace es pura pedagogía soviética, la más soviética que conoce. 

Porque sus teóricos interlocutores hablaban desde una teoría aún fuera de la transformación real, aún escindida, y él ya estaba emprendiendo una transformación real, fáctica, un trabajo simultáneo con los hechos y con las palabras, con la praxis y con la teoría, en su colonia de trabajo y enseñanza. 

Para Makarenko lo esencial en su escuela era el ideal de colectividad, de vivir en una comunidad bien organizada, con conciencia de ser un todo de intereses comunes y ayuda mutua que para su supervivencia debe estructurarse bien y seguir unas ciertas reglas. 

Si estudiamos su idea de comunidad y la comparamos con otras pedagogías que ensalzan lo comunitario como elemento que educa, como entorno educador, en Makarenko resulta diferenciador la organización y el orden al tiempo que la camaradería.

Makarenko y Rousseau 

Frente a colectividades mucho más líquidas o reticulares, hay un estilo casi militar que según el propio Makarenko se eligió por el glamour que en muchos niños despertaban las hazañas recientes del Ejército Rojo en sus jóvenes mentes. Es esta seducción épica la que comenzó a utilizar y que acabó marcando a la colonia que gracias a la colaboración de algún excelente ingeniero se organizó con pelotones de trabajo y una excelente planificación. 

El trabajo en distintos oficios y sobre todo de tipo agrícola se convirtió en una excusa para el orden, la alegría, la convivencia, los proyectos, el crecimiento, la planificación del futuro, la ilusión, el aprendizaje y la enseñanza, etc. Makarenko casi no habla de otra cosa, además del teatro, al que dio la misma importancia. También destaca la labor de educación que la colonia en sí ejerciera como educadora ante los mujiks (campesinos pequeño burgueses de los que recelaban los bolcheviques), las campañas contra el alcohol, contra la religión y otras “viejas costumbres”. 

Se nota que era capaz de exigir mucho a los chavales, sin invadir su “alma”. Es decir, rehusó la idea de que educar implique entrometerse en las interioridades del niño y moldear su personalidad al modo en que lo haría un confesor o consejero espiritual, o la palabra que moldea, sino que habría que educar desde una distancia que es justo por ser distancia, horizontalidad respetuosa. 

Él entendió el respeto al niño como la negativa a ejercer de configurador de los recovecos e intimidades de los niños, limitándose a organizar una comunidad y echar una mano en todo lo que como adulto podía echarla, hasta la extenuación. Si lo comparamos con A. S. Neill, que en principio parece un adalid del respeto al niño y a su libertad, vemos que desde la perspectiva de Makarenko, Neill podría estar, de un modo sutil que ciertamente hay que saber percibir y que cuesta mucho verlo a primera vista, extralimitándose cuando espera hacer tanto con el niño al que, para más inri, aleja de la sociedad. 

El noble discurso rousseauniano, presente en la pedagogía de Summerhill, por ejemplo, que parece ser un auténtico canto de respeto al niño, que crecería prácticamente “siendo él”, encerraría todo lo contrario, un fuerte intervencionismo, en la medida que se crea una comunidad que se entromete vigilantemente en lo más interno, en la propia conciencia del niño, porque de hecho, pretende crear esa conciencia. Makarenko no va tan lejos. 

Hay una comunidad que de manera descarada y abierta pone normas, jerarquiza y desfila, pero cuando el niño decide hacer lo que sea, no se plantea más que un cierto pragmatismo de la propia comunidad, que exige sólo en la medida en que debe exigir para sobrevivir como tal, pero no para que nadie sea de tal o cual manera. 

Makarenko mantiene el respeto al niño, me parece, la distancia del educador al educando en este sentido, más firmemente que Neill, con todo lo que Neill se esfuerza por hacerlo al parecer también de este modo. Pero la verdad es que son, en cualquier caso, colectividades muy diferentes, Summerhill y la colonia Gorki. 

Lo que puedo hacer resaltar es el ejercicio de ironía que representa la pedagogía de Makarenko, que nos presenta, igual que a las autoridades soviéticas de la época, algo que escandaliza por su supuesto carácter autoritario, pero que cuando alguien recapacita o, en la época, se quedaba unos días a vivir con ellos, descubría que era un método pedagógico plenamente acertado, que respondía bien a sus circunstancias, que surgía de su contexto, de una experiencia. 

Yo no diría que todo sea aplicable igual hoy y aquí, pero puedo afirmar que Makarenko tuvo talento y que la crítica a la hybris teorizadora que implícitamente hizo fue acertada. 

2. El tacto pedagógico 

El Poema pedagógico de Makarenko es una larga lección de pedagogía en forma narrativa, estilo que precisamente sirve para ilustrar ese carácter “táctil” que tiene el buen hacer educativo. Porque se educa con un cierto sentido práctico, del equilibrio, de la estructura y armonía, del ejemplo y de la imagen apropiada, de la resonancia y la sugerencia que no han de agotarse, que deben vibrar como un eco permanente. 

Educar no es algo cierto, seguro, firme, sígnico, sino que es algo simbólico, intuitivo, manual, afectivo. Por eso, Makarenko habla de teoría sin exponer una teoría, sin agotar su propio discurso, sin cerrar el discurso, sin sentar cátedra, sino relatando anécdotas y trazando una historia, una memoria que corresponde a una biografía colectiva de la colonia educativa para jóvenes ex delincuentes que dirigiera. Nos pinta con vívidos retazos situaciones muy frescas, vitales, de comunicación y aprendizaje, de interacción humana y de crecimiento. 

Es el modo consecuente de hablar de educación y de desarrollar una teoría educativa, cuando se ha llegado a la convicción de que lo teórico no es un a priori que establece metodologías de modo previo al contacto con la realidad, sino que lo teórico es un proceso reflexivo colectivo de tanteo práctico, una suerte de sentido u olfato que acaso se corresponde con esa sensibilidad llamada “tacto” por el pedagogo Van Manem. 

En filosofía esto nos aproxima a enfoques pragmatistas en los que el acercamiento a lo real y a lo verdadero consiste en un trato con lo real que va de algún modo construyendo lo verdadero o descubriéndolo en la medida que se va operando en lo real. Esto es lo que me da la impresión que acaba siendo el estilo de Makarenko, si queremos incluirlo en la categoría de “intelectual” o “estudioso” que él ciertamente parece en todo momento eludir en su libro. 

De hecho, aparenta desafiar dicho estatus e ironizar cuando debe debatir con intelectuales como son los pedagogos e inspectores que visitan la colonia y alardean de sus teorías pedagógicas de estilo más o menos rousseauniano. Un activismo que, frente a la inmersión en el mundo del niño de la colonia Gorki, es en el fondo un activismo vacuo, aislacionista, tan idílico como falso, propio de la academia y de la ciencia burguesa, seguramente pensaba Makarenko. 

Pero esto se desprende de su praxis. Él lo va dejando claro con hechos, con su acción pedagógica, con los resultados, con su tanteo. Digamos que habla y piensa con una acción inteligente, que debe ser rápida porque urge actuar, pero que no por ello deja de ser reflexiva, ya que recuerda, rectifica y aprende. 

El trasfondo teórico de Makarenko: la teoría y la praxis 

Todo ello indica que ante todo Makarenko ha pretendido situarse bien. Es decir, quiere ubicarse en el lugar apropiado. Porque la ciencia y el conocimiento, en general, no es algo que se pueda dar en el vacío, sino que nace con el estigma del lugar de nacimiento, que lo marca. No creo que se piense igual, en la forma, en los contenidos, temas e incluso conclusiones, si uno parte de uno u otros vínculos existenciales con los hombres, o incluso geográficos o temporales o sobre todo históricos. 

Distintas perspectivas filosóficas, algunas antitéticas, coinciden en señalar esto, desde la hermenéutica, que entiende todo pensamiento como hecho a partir de prejuicios, a los desarrollos dialécticos, por ejemplo. Así, Makarenko, que por cierto, partía de una concepción marxista-bolchevique (ciertamente, partía de un lugar teórico y hay que decir que a pesar de su rechazo de la teoría y de su apuesta por la inmersión práctica, esta inmersión requería de una teoría previa, con lo que no debemos entender su pragmatismo como una total neutralidad intelectual, sino como un rechazo del apriorismo teórico o metodológico en la pedagogía), sabía que el dónde y el cómo se pensaba determinaba la verdad a la que se llegaba. 

Para él, hacer ciencia y educar, debía de tener como uno de sus principales ideales establecerse en el lugar apropiado para una captación correcta, para un discurrir correcto, para un transcurrir educativo y epistemológico correcto. 

Hay que situar bien cuerpo, cabeza, y esto implica, dice implícitamente su libro, un retorno a la realidad, al mundo, a lo terrenal que en el caso de la colonia Gorki se materializa en la agricultura y el teatro, en la convivencia y los objetivos concretos a cubrir para que una comunidad de personas sobreviva en su día a día. 

Esta inmediatez grata, porque es inmediatez terrenal (y por tanto real y hecha de sueños posibles, no de fantasías), puede ilusionar y vitalizar; es lo que educa verdaderamente, lo que va situando en su lugar a los educandos. Este lugar es sencillamente la posición donde son capaces de ser dueños de sus vidas, donde pueden existir sin necesidad de pelear, sin necesidad de robar, al descubrir la posibilidad real de una convivencia colectiva gratificante, ilusionante, esperanzadora. Y este carácter gratificante lo es, insisto en esta importante clave makarenkiana y bolchevique, porque es terrenal, porque se trata del deseo hecho realidad de un paraíso en la tierra. 

Este paraíso es el de una dialéctica, dice Makarenko, dialéctica en que consiste la educación, de ir hacia una continua superación futura, un más allá, una mejora de las posibilidades, una apertura del horizonte que uno tenía. Eso es lo que se va haciendo al principio con el arado y el molino en la colonia Gorki, arrancando al hambre, a los negros pantanos ucranianos, a la guerra y a la miseria, una riqueza material creciente, una mayor calidad de vida y en definitiva una vida mejor no solo en lo cuantitativo y material sino también en lo cualitativo. Hay una mejor vida, una mejora constante. 

Leyendo el libro, la sensación es de una paulatina exuberancia vital, de una calidad que aumenta, de manera que parece que uno va viendo abrirse los surcos y llenarse los graneros, brotar la vida, surgir rosales por todas partes en una colonia que se expande al tiempo que la indumentaria y los cuerpos de los colonos van mejorando. Es una sensación preciosa, muy tangible, de satisfacción que uno siente, porque Makarenko sabe transmitirlo, como algo apacible, pleno. Es una especie de magia materialista o bolchevique, como queramos llamarla, una suerte de estética y de religiosidad comunista.

Portada de "Poema pedagógico" de Makarenko, en edición de Akal Ediciones (2007).
Portada de "Poema pedagógico" de Makarenko, en edición de Akal Ediciones (2007).
3. Un materialismo pedagógico 

La sobriedad bolchevique de Makarenko se refleja, también, en su “tono” pedagógico. Por tono pedagógico me refiero al nivel de distanciamiento respecto al educando establecido en una relación pedagógica por el educador, que en el caso de Makarenko es justamente entre lo invasivo y lo indiferente. 

Lo que en este autor soviético puede parecer autoritario o disciplinario es, me parece, un equilibrio sano por el que se sitúa a una distancia o tono equilibrado, justo. Hace una pedagogía de sentido común, desde el día a día colectivo, práctico, convivencial... y eso es todo. 

Pero resulta que nada más y nada menos que con eso, logra que los niños crezcan libres, más que cuando se entrometen las pedagogías rousseaunianas en sus almas con supuestas actitudes de "dejar hacer al niño" (espontaneísmos) que según Makarenko encubren mucho más autoritarismo del que parece. 

Makarenko es, también, ironía, por ser una teoría devenida pragmatismo burlón y desafiante para un mundo nuevo. Creo que así es como él veía su trabajo. El lugar del pedagogo es la granja, el campo y los negros pantanos de Ucrania que han de ser cultivados y convertidos en vergeles por la mano del hombre, tarea en la que el hombre se realiza y educa colectivamente. Esta es la pedagogía, pero también la moral e incluso un ideal estético. 

Hay un cierto peso o gravedad de lo terrenal, de lo telúrico en la pedagogía de Makarenko que es poesía en el sentido literal, de creación, de fabricación. Makarenko, los niños, los pedagogos, los seres humanos, son hacedores que sacan flores y trigo de los pantanos, venciendo al hambre y a la guerra. 

Así que nuestro hombre desiste de esclavitudes teóricas, de los ideales elevados, pero en su mirar al suelo hay una bella elevación, hay, como digo, una poesía. La agricultura enseña, en este sentido, el cuidado, el ritmo, la colectividad, el lugar del hombre como ser cósmico, o sea, ser que ordena y organiza, que es el ideal bolchevique, el de la organización, la racionalización que mejora los recursos y hace que nuestras veladas al amor de la lumbre en las largas tardes de invierno sean cada vez más humanas, más llenas de luz y de gozo. 

El placer y el conocimiento, la vida, son cosas sencillas, humildes, y el mundo del que la URSS quería librarse, el del mujik, el del pequeño burgués, el del burgués, el del zar, era un mundo decadente de falsos oropeles, de seducciones que a la larga resultaban aciagas como el knut de los verdugos del zar. 

Por el contrario, Makarenko prefiere el contacto humano, aun siendo el de una humanidad todavía difícil, hambrienta, que le desafía e incluso amenaza, que le hace perder la cabeza y hasta querer suicidarse en un arrebato de desesperación, impotente como educador. 

Makarenko ha conectado con el secreto néctar de la existencia, que no es más que el florecimiento, el expandirse, la mansa charla, la amable colectividad, el proyecto común, la felicidad de ver el crecimiento, el goce de ver el tiempo, asistir al tiempo, oler el tiempo, palpar el tiempo. Goces terrenales donde los haya, goces de un Edén recuperado de una Ucrania devastada por la guerra, en medio de la incertidumbre de la incipiente URSS, de la miseria y el caos. 

La colonia Gorki quiso ser un cosmos, pero un cosmos que no disimuló lo imprevisible de las relaciones pedagógicas, el desafío a los libros, su desprecio a muchas teorías. Y al mismo tiempo, se intentó vencer el caos de un mundo despiadado con sencillez y sobriedad, con una moral austera, con un mero quehacer perseverante, hecho de la tenacidad armónica de las estaciones y la naturaleza. 

4. Un pathos bolchevique en Makarenko 

A menudo me he preguntado en qué medida Makarenko era un asceta pedagogo, campesino atento al ritmo de la naturaleza a la que sitúa como educadora, donde el cuidado se ejercita, donde el ritmo vital se ajusta y adecua, donde la colectividad se organiza en una tarea común, donde se ven brotar frutos en lo material moldeado por el hombre que a su vez es moldeado por lo material. 

El campesino mujik no era, evidentemente, esto, sino un enemigo de la revolución, según lo veían los soviéticos, pues regía su existencia según supersticiones y, sobre todo, según un ideal egoísta acumulativo, una suerte de miseria cicatera, no productiva pues no hacía emerger vida, no provocaba florecimiento de la vida ni de la comunidad humana. El tipo de campesino que, como paradigma pedagógico, creí ver en la colonia Gorki de Makarenko, es el del atento escuchador del ritmo de lo natural. 

No se trata del espontaneísmo rousseauniano por el que el niño desarrollaría individualmente sin necesidad de tarea alguna lo que llevaría en sí. Para Makarenko, como se esforzaba en explicar él mismo a las autoridades educativas soviéticas de los años 20, no había desarrollo en bruto de nadie y por tanto, no se podía pedir a un niño que “fuera él”, que creciera sin una meta o sin un trabajo o tarea. 

Hacía falta una cierta disciplina, una regularidad, un cauce. No podía esperarse, además, que se educara bien sin la fuerza de arrastre de lo colectivo, de una colectividad capaz de imprimir su motivación, su ayuda, su sentido del honor y su tradición en el educando. Es lo que Makarenko descubrió costosamente sumergiéndose en la experiencia y abandonando su teoría previa, los libros que había leído y estudiado. Lo supo cuando se vio abocado a elegir sobre la marcha, en los tanteos dudosos, incipientes, de los orígenes de su colonia, sumamente difíciles para él y dados en condiciones durísimas. 

Puso en acción ese pensamiento práctico o reflexión experiencial característica del pedagogo que piensa desde la praxis, desde una experiencia que en gran medida no resulta captable conceptualmente, que no es asumible del todo por un método previo, a la que debe ir ajustándose como el actor que representa su papel, cuya organización se ha de replantear en cada fase de la misma. 

Este esfuerzo pedagógico, hecho a partir de cero en la más desconcertante precariedad y miseria le obligó a poetizar, a educar poetizando, poéticamente, que es como podemos denominar a este estilo de arte pedagógico. De ahí que llamara a su libro Poema pedagógico

Sabía que pisaba terreno virgen y que lo que hiciera tendría el valor de constituirse como brotes nuevos. No conocía a ciencia cierta el nuevo paisaje que habría de encontrarse, ni él ni toda la URSS que por entonces se hallaba inmersa en una situación de autocreación, de novedad, de parto autopoiético

Disciplina y autopoiesis 

Así, Makarenko parecía que estaba poetizando y de hecho lo estaba, obligado por las circunstancias. Pero al mismo tiempo, en la naciente URSS había también, seguramente, un estigma, una marca de nacimiento, unpathos, que él, como bolchevique, heredara. 

Desde los primeros tiempos manifiesta una evidente admiración por colaboradores que eran excelentes técnicos o expertos, como cierto ingeniero agrónomo que racionaliza la producción agropecuaria de la colonia, y otros organizadores que tanto en cuestiones financieras como técnicas, en general, aumentan espectacularmente el grado de eficiencia y orden de la colectividad. 

Esto denota una devoción por la racionalización de la vida, en un sentido instrumental y técnico, que según se aprecia en el libro consiste en el progresivo sometimiento del mundo natural al hombre, su domesticación para el logro de una cada vez mejor calidad material en la existencia humana. Es cierto que este cambio en cuestiones materiales implica una transformación cualitativa de mejora sustancial de la vida, de la propia existencia que se torna plena, feliz. 

Porque la felicidad se manifiesta, lejos de sublimaciones y mistificaciones ya no necesarias, supuestamente, en el mundo soviético, como algo terrenal, reconciliado con la finitud de la vida en el mundo. 

Esta felicidad del paraíso terrenal recuperado la da una inmersión en lo colectivo que es la inmersión en una tarea común que dota de sentido y de orientación a la propia existencia, que da significado a la existencia personal del niño que era llevado desde su aislamiento de indigente y delincuente juvenil a la vida en la colonia. 

Según lo muestra Makarenko esta colectividad en sí reinsertaba, así como la tarea en la que el niño recién llegado se veía inmerso, a la que era contagiado por el alegre entusiasmo colectivo que se nutría de una producción y logros materiales in crescendo

Esto fue sin embargo considerado duramente como un pathos antisoviético por los pedagogos oficiales de los años 20 en la Ucrania soviética (posibles enemigos personales de Makarenko) que intentaban eliminar el incentivo material como incentivo pedagógico y en general todo fin que no fuera el mero desarrollo en sí. Makarenko argumentaba por contra que no puede haber desarrollo sin una tarea que proporcione los fines que inciten al movimiento. 

La educación no se da como una dynamis en abstracto, en el vacío, que hay que dejar que acontezca de por sí, sino que es movimiento en función de algo, dado hacia algo o para algo, motivado en el logro de algo. Lo que la colonia Gorki proporcionaba a los niños era unos objetivos claros, unas tareas, un cierto orden y disciplina para sus vidas. 

Es importante destacar que esto lo aprendió Makarenko ejercitando una reflexión práctica que en el fondo es la forma propia de teorización que lleva a cabo todo pedagogo cuando educa. 

Conclusión: la idealización historicista del “Poema Pedagógico” 

Sí me parece digno de hacer resaltar un exceso, un pathos específico en la pedagogía expuesta narrativamente en el libro Poema pedagógico. Lo llamaría pathos bolchevique, por ser algo que entiendo fue un elemento típico del afán industrializador y racionalizador de la economía soviética propugnada por los bolcheviques, por su estilo peculiar de entender el marxismo como industrialización y de llevarlo a la práctica. 

Consiste en el deseo de que el momento poético acabara, para convertirse en un momento metodológico. Aquí se tiende a un reduccionismo de lo educativo que ya había ido anticipándose y sugiriéndose en medio de la tarea poética, artística, del largo poema del libro de Makarenko. 

Termina la obra queriendo componer, para el futuro, un tratado o un ensayo, un escrito científico que señale las pautas a seguir, ya definidas para siempre, de lo que sería una pedagogía ideal, correcta, inapelable. 

Es como si aquello a lo que se hubiera estado aspirando constantemente a lo largo del libro, ese difuminado anhelo, como la vaga pintura de una URSS idealizada de bellos y esculturales tipos y geometrías en el horizonte, que mientras estaba en el horizonte a lo largo de las setecientas páginas era en el fondo un bello fantasma, nebuloso, de pronto, con la violencia de un redoble, des-poetizara la colonia Gorki, la convirtiera en una factoría de producción fabril, de audaz y veloz tecnología. 

Las últimas páginas de Poema pedagógico son una exaltación de los logros tecnológicos en la producción de la tercera refundación de la colonia, en la fabricación de complejos motores y maquinaria, en cantidades elevadas y de alta calidad. Makarenko, literalmente, parece soñar con máquinas. 

Así, la tensión entre la poética del self que llamamos “educación” y lo técnico en la misma, esas dos formas, poética o técnica, de entender también la construcción de algo entre personas, construcción en la que les va, a su vez, su propio self, su subjetividad, se resuelve en el caso de Makarenko por el lado de lo técnico. 

Makarenko acaba estableciendo lo que llama “perspectivas” en las que se inserta el individuo, a las cuales define como los fines de una colectividad, pero considerando dichos fines como objetivos, como metas en función de las cuales se organiza la existencia instrumentalmente. 

Todo el inasible lado poético del existir acaba siendo deglutido por una colectividad, me ha parecido entrever, que coloca exteriormente los fines al individuo que va insertándose en corrientes o niveles superiores que le sobrepasan. Creo que ese sería el mapa existencial, de planos o superficies como círculos concéntricos, de la antigua URSS o que acabó siendo, acaso, la URSS. 

En Makarenko, al final, la pedagogía debía dejar de lado lo ambiguo, lo oscuro, lo caótico, lo misterioso y, por tanto, habría de dejar de ser un arte. En la sociedad feliz, acabada, perfecta, plena, ya no habría lugar para unPoema pedagógico

En realidad, Makarenko tenía el ideal de una existencia ordenada, acompañada, comunal, plena en lo material, que supiera vivir satisfecha con el honrado trabajo y el descanso en mansa charla al amor de la lumbre en las tardes invernales, aceptando dignamente la finitud y la muerte, rechazando todo lo sobrenatural, pero hallando en lo presente, en el trabajo y en la compañía humana lo que puede llenar una existencia humana. No era mal proyecto. Creo que su colonia funcionó y que en efecto dio a los niños lo que debía darles. 

Ofreció una moral que renunciaba al ocio indigno, según él, el ejemplo de un grupo sano y feliz que impulsaba pedagógicamente, o mejor dicho, conducía, a la vida buena. Fue una pedagogía que hubo de ejercitarse en el caos, en un tiempo de miseria, tiniebla y desorden, pero que logró gozosamente extraer alegría y vida de todo ello, en cuyo horizonte siempre hubo un limpio castillo de reluciente cristal y blanca geometría. 




Artículo elaborado por Marcos Santos Gómez, Universidad de Granada y colaborador de Tendencias21 de las Religiones.

Prueba de ropa en lo de Laurencio Adot para la producción de fotos de El secreto de la vida, de Jose Maria Muscari

¿Ha llegado?

2050: viaje de ida y vuelta a Globalia, un futuro imaginado

http://www.misapisportuscookies.com/2014/07/2050-viaje-de-ida-y-vuelta-globalia-un-futuro-imaginado/ 
Globalia, coordenadas 41.382044, 2.171896. Año 2050.
Antes de la reunificación, se dice que esta zona se llamaba Barcelona o algo así, pero la unificación global trajo consigo una mejor distribución territorial y laoptimización del espacio-tiempo. Una buena idea ya que con la mejora de las comunicaciones no tendría sentido organizarse por calles, vías o carreteras como en la época moderna. ¡Resulta increíble el montón de vueltas sinsentido que hacía la “civilización” de esa época, para ir de un sitio a otro!.
Hoy la principal preocupación es la sostenibilidad del planeta así como su conservación. Existe un control de habitantes y no-natos para la óptima sostenibilidad del planeta y la buena gestión de los recursos. Afortunadamente, ya no se hace uso de energías no renovables, porque han llegado a ser más caras  y se aprecía más su utilización en otros ámbitos. La bisutería y joyería, por ejemplo.
Algunas enfermades han desaparecido y, por ese motivo, el ratio de médicos por habitante es muy bajo y quienes trabajan se dedican principalmente a la investigación. A eso y a las operaciones de estética. La última preocupación social, la radiación solar, cuya agresividad había aumentado en un 200% en los últimos cinco años, se ha conseguido mitigar con la versión 15.2 de June NetAtmo, que administra protección solar a la vez que nos protege del sol).
pulsera-June-NetAtmo-667x476
Los “te quiero” de antaño, además de denotar posesividad y capricho, hacen perder tiempo útil y energía que debemos utilizar en otras tareas del mismo modo que otras prácticas amatorias. “The future is closer. We want to be closer to ourselves and themselves” es el claim de Sensoree, la empresa líder en prendas inteligentes y quienes se encargan de la correcta distribución de sensaciones de los habitantes de Globalia. Hace tiempo utilizaban aplicaciones como Tinder y se cuenta que antes de la revolución digital, las personas se conocían en bares y discotecas llenas de humo. Algunos ancianos que vivieron ese tipo de flirteo allá por el año 2000, comentan que se lo pasaban muy bien. Incomprensible.
La clase media ha desaparecido y la brecha tecnológica ha potenciado que el departamento de educación del gobierno nos incluya en una o en otra en función de las habilidades demostradas desde la infancia. La capacidad de aprendizaje define a las personas más que sus posesiones. Y es por ese motivo que las clases ya  no son sociales sino de conocimiento:
“Existen dos clases sociales divididas entre quienes saben buscar en Google y quienes no”
Google. O “El Googbierno“. Es lo mismo. Ana, que vive en el sector 17 junto con otros 2500 habitantes de nivel B, se lamenta:
“Si hubiera puesto un poco más de interés o manifestado mi curiosidad en algún momento, no estaría aquí. Se trata sólo de recordar un site www.google.com y de buscarlo todo allí ¿Cómo es posible que no lo hiciéramos?”.
El salto de un sector a otro es prácticamente imposible , sobre todo cuando las habilidades y skills perdidas no se pueden recuperar rápidamente. Quienes han podido hacerlo, han tenido que aguantar intensivas horas de trabajo, con estudios alternativos en la mente y las ciencias. Además, la inserción laboral se hace difícil.
“Lo que tiene valor es conocerlo todo antes, si te has perdido algún capítulo, o no lo has sabido buscar, estás perdido”.
El acceso a las nuevas tecnologías es también limitado y  la obsolescencia de estos productos y tecnologías se produce muchas veces antes de iniciar su producción en fábrica. Es tiempo de conocimiento. Y no existe a veces el tiempo suficiente para que lo nuevo aporte valor. Pore eso, el sistema se ha organizado
“El tiempo es lo que pasa mientras hacemos otras tareas, por eso es importante utilizarlo bien.”
Por si acaso, aprendamos a saber buscar soluciones en Google.Si habéis llegado hasta aquí, todo parecido con la realidad es pura coincidencia ;).
¿Como imagináis vosotros que será el futuro? Este viaje de ida y vuelta a Globalia, es ficción pero… ¿Creéis se podría dar algo así en un futuro? ¿qué creéis que pasará con lo que conocemos hoy en día?
Imágenes: June y Sensoree (sí, ambos existen aunque sus funciones se han exagerado para la elaboración de este post)

En BAR D'O Saint-Tropez 2013 !!

El EJEMPLO

Leyendo la mente del calzado

http://www.yorokobu.es/leyendo-la-mente-del-calzado/ 
POR ADVERTORIAL
U
n satori es un animal mitológico japonés. Descrito en la enciclopedia de los Yokai, es una especie de mono que los campesinos y samurais se encontraban en las montañas. Se decía que leyendo la mente de las personas, era capaz de decir lo que veía en viva voz antes de que el ser humano supiera tan siquiera que lo estaba pensando. En el idioma local significa, lógicamente, percepción o entendimiento, y es uno de los conceptos clave en la filosofía zen.


Este es el «profundo significado» que llevó a Alejandro Monzó, un emprendedor de Alicante que se autodefine a sí mismo como creado a base de trabajo y esfuerzo máximo, a bautizar Satorisan a su marca de calzado. «Para nosotros», explica, «el verdadero equilibro solo se obtiene teniendo un entendimiento completo de lo que nos rodea».
Su último paso en esta dirección son las benirras, un calzado de alta calidad tanto por los materiales que lo componen como por su singular construcción. Híbrido entre calzado tradicional y sandalias, «100% de piel, hechas a mano y sin costuras», a la hora de alabar su trabajo, Monzó asegura que «una vez que te las pongas no te las querrás quitar» debido a «su diseño superfuncional, único y divino que te hace sentir cosas especiales desde el primer momento». Por supuesto, este diseño está registrado.
SATORISAN_BENIRRAS
Para Monzó, la filosofía de su marca se resume en el palabra «equilibrio». «Es lo que buscamos en todo lo que hacemos», cuenta, «tanto en el producto como en nuestros valores y filosofía de marca». Esta puede resumirse como un calzado para la gente que no está dispuesta a seguir las modas y sí a probar algo nuevo, que son exploradores de su propia vida y capaces de marcar el camino.
Con el fin de lograr esto, Satorisan usa pieles y materiales de primera calidad, tratamientos especiales y únicos para darle a cada zapato un aspecto diferente. Justo lo que busca la gente ya que, como el satori del cuento, puede expresar nuestros deseos incluso antes de que pudiéramos verbalizarlos.

Silvia

Hoy todo el día feo!!

Los Medios Digitales

http://www.claseejecutiva.cl/blog/2014/07/los-medios-digitales-2/ 

Del monólogo al diálogo: la multidireccionalidad de los nuevos medios.


CREAR VALOR PARA UNA EMPRESA (O DESTRUIRLO)

El martes pasado vimos la relación con los medios mainstream y sus versiones online (medios tradigitales). En esta sesión nos centraremos en los medios sociales, tampoco controlables directamente por la empresa. Se trata de una nueva manera de relacionarse y de generar valor. O de destruirlo, si no se usa bien.
El nuevo entorno digital consiste en redes de usuarios conectados globalmente que crean contenidos y “cocrean” significados junto a las empresas, usando la web como un espacio de conversaciones multilaterales y flexibles (Clark, 2013).
Son los mismos usuarios los que generan textos, sonidos e imágenes y los comparten aprovechando la ubicuidad y disponibilidad permanente de internet.
En este espacio la velocidad de respuesta es vertiginosa. Ya no es posible asumir discursos corporativos uniformes que satisfagan a una sola audiencia masiva e indiferenciada. La credibilidad es esencial. Pero ella no se obtiene fácilmente.

LA DIFERENCIA CON LOS “VIEJOS MEDIOS”

Las empresas solían asumir que “comunicar” era distribuir mensajes y órdenes desde la alta dirección hacia el resto de la misma organización, los medios, los clientes y el resto de la sociedad.
Analizar el mercado de las conversaciones de los diferentes stakeholders es la primera etapa de una estrategia digital.
Pero los empleados no siempre comprenden una estrategia corporativa diseñada a puertas cerradas. Los clientes quieren ser escuchados con consideración y respeto, y los demás stakeholders pueden volverse hostiles ante una empresa autocomplaciente que se autopromociona, pero que daña el medio ambiente o maltrata a sus empleados.
En internet, los mensajes fluyen en sentido bidireccional entre las organizaciones y sus públicos. Pero también multilateralmente entre las personas. Cualquiera puede grabar imágenes y difundirlas en segundos, poniendo en evidencia a empresas, instituciones o gobiernos que tienen comportamientos reprobables.
Un ejemplo es la petición que hizo una adolescente de Mississippi, Sarah Kavanagh, para eliminar el aceite vegetal brominado de bebidas isotónicas como Gatorade (Pepsi) y Powerade (Coca-Cola).
La petición de Sarah juntó miles de firmas en la plataforma Change.org y los dos gigantes de los refrescos accedieron a eliminar el componente, que ha sido vinculado a pérdida de memoria y problemas en la piel cuando se consume en grandes cantidades.

¿CÓMO GESTIONARLOS?

Los nuevos medios sociales implican redefinirse ante el entorno. Eso permite adaptar y mejorar la estrategia corporativa para hacerla más flexible y capaz de responder a un mundo cambiante.
Depende de la dirección aprovechar o no el potencial de los medios digitales para relacionarse mejor con sus públicos y mejorar su negocio. Eso implica insertarse en este nuevo entorno mediante el involucramiento o engagement, que conlleva los siguientes principios (Edelman, 2013):
1. Pensar y actuar como si la empresa fuera un medio de comunicación.
2. Escuchar activamente a los diferentes públicos.
3.Crear contenidos relevantes e interesantes para ellos.
4. Activar a los influenciadores.
Los productos y servicios son fácilmente imitables, y las ventajas competitivas son cada vez más fugaces. Como advierten García, Nuño, Salas y Suanya (2013), una primera ventaja del ambiente digital es que contribuye a generar en el cliente una experiencia de consumo gratificante, que vaya más allá del acto de compra, pasa a ser una experiencia continua (neverending) reforzada por los comentarios online de otros usuarios, quienes gozan de mayor credibilidad que los discursos corporativos según el Nielsen 2012 Global Trust Study).
Además permite aprovechar el interés por participar de las personas y su creatividad para mejorar los productos, servicios y procesos (crowdsourcing), como lo demuestran Wikipedia, Amazon y otros.
Figura 1

LOS PASOS DE UNA ESTRATEGIA DIGITAL

El punto de partida de una estrategia digital (ver figura) es reconocer que la conectividad global de internet permite a las personas buscar información que solucione problemas cotidianos.
Estas búsquedas suelen convertirse en conversaciones que se “contagian” (viralización) entre amistades y otros grupos de referencia, y que son amplificadas por influenciadores (líderes de opinión en el ciberespacio). Identificarlos, seguirlos, delinear sus redes de conversación y analizar sus contenidos es esencial.
Analizar este mercado de las conversaciones de los diferentes stakeholders es la primera etapa de una “Estrategia digital”, también llamada “Estrategia social”.
Esto implica monitorear los medios sociales más relevantes como Facebook, Twitter o LinkedIn, mediante softwares especializados que “aspiran” los datos y los analizan para cuantificar flujos de los intercambios y determinar el tono favorable/desfavorable de las conversaciones (sentiment analysis o análisis automatizados de contenido).
También conviene examinar foros de reclamos, sitios de rivales o sustitutos y los comentarios negativos que circulen sobre la empresa. Como las conversaciones digitales quedan registradas, pueden procesarse y analizarse para segmentar públicos con precisión y proyectar tendencias de actitudes y comportamiento.
El siguiente paso consiste en generar conocimiento estratégico relevante a partir de las conversaciones monitoreadas. De ellas emergerán demandas no satisfechas, ideas para innovar procesos, y conocimiento para competir mejor y anticiparse a riesgos del entorno.
El ciclo culmina con difundir una propuesta de valor mejorada, aprovechando las diferentes plataformas digitales disponibles para retroalimentar el proceso nuevamente. Esto se complementa con las acciones de márketing, publicidad y difusión tradicionales.
Lo anterior requiere un nuevo tipo de especialista: el community manager, quien debe actuar dentro del área de asuntos corporativos. Debe definir, generar, construir y nutrir comunidades activas y comprometidas en torno a una organización, sus marcas, sus productos o sus servicios.
Todo parte de una propuesta lo suficientemente interesante como para atraer nuevos participantes, motivar a los existentes a recomendar el sitio a sus conocidos, monitorear las discusiones, planificar y ejecutar acciones periódicas de engagement y moderar las discusiones.
Todo ello requiere una comprensión acabada de las potencialidades de Twitter, Facebook, YouTube y similares, porque cada una tiene sus especificidades. Por último, debe evaluar el funcionamiento de la comunidad y su contribución al negocio con métricas especializadas.

RESUMEN DE HOY

• El nuevo entorno digital consiste en redes de usuarios conectados que usan la web como un espacio de conversaciones multilaterales y flexibles. Por eso, ya no es posible asumir discursos corporativos uniformes que satisfagan a una sola audiencia masiva.
• Los nuevos medios sociales implican redefinirse ante el entorno, para aprovechar el potencial de los medios digitales y así relacionarse mejor con los distintos públicos.
• El involucramiento implica cuatro principios: actuar como si la empresa fuera un medio de comunicación, escuchar activamente a los diferentes públicos, crear contenidos relevantes para ellos y activar a los influenciadores.
¡Hasta el próximo martes!
La profesora ayudante de este curso es la periodista UC Carla Pía Ruiz.
Los internautas son especialmente escépticos e incluso hostiles hacia las empresas y sus discursos corporativos.

PROBLEMAS Y RIESGOS EN EL CIBERESPACIO

No todo es color de rosa. Un primer problema es el bajo uso corporativo de los medios sociales y sus potencialidades. Apenas el 13 por ciento de las grandes empresas chilenas los aprovechaban en 2010, según datos de WIP/BIT Chile. En contraste, casi todos los usuarios de internet (56,4 por ciento de los santiaguinos mayores de 18 años a fines de 2013, según ese estudio) usaban esas herramientas cotidianamente. En España apenas el 7 por ciento de las compañías usaba estas plataformas en 2012.
Un segundo problema tiene que ver con las nuevas amenazas que surgen del ciberespacio, como hackeos o ciberataques, el pirateo de información, los problemas de privacidad, la saturación de los correos electrónicos (spam) y el uso malicioso de marcas o símbolos corporativos para cometer estafas (phishing).
Además en el ciberespacio circula mucha información errónea o falsa que cuesta desmentir, porque suele estar mezclada con datos verdaderos. Los internautas son especialmente escépticos e incluso hostiles hacia las empresas y sus discursos corporativos, los cuales muchas veces son poco honestos o mal formulados.

pie

"EVELYNE 16" 54x81 Acrylic, Mixed Med 2014

los rasgos que definen a los genios

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-07-22/despues-de-50-anos-una-neurocientifica-descubre-los-rasgos-que-definen-a-los-genios_165827/ 
¿Qué tienen en común Leonardo DaVinci, Kurt Vonnegut y George Lucas?
“¿Por qué todos los que han sobresalido en filosofía, política o las artes eran melancólicos, algunos hasta el punto de padecer ataques causados por la bilis negra, como se dice de Heracles en los mitos heroicos?” Esta pregunta, atribuida a Aristóteles en la conocida como “pregunta XXX”, enunció hace más de dos milenios uno de los estereotipos más difundidos: el que conecta el genio con la locura, la creatividad con la inestabilidad mental. Una relación que, reforzada de manera ocasional a lo largo de la Historia –especialmente en el Romanticismo– ha llegado hasta nuestros días. Y, lejos de haber sido desmentida, parece ser refrendada por los exámenes cerebrales realizados con tecnología de última generación.
Nancy Andreasen es una de las neurólogas y filólogas que se ha preguntado si era cierto dicho tópico centenario. Durante los 60, comprobó en el Taller de los Escritores de Iowa cómo autores como Kurt Vonnegut encajaban en la descripción como una mano en un guante. No sólo el autor de Matadero 5parecía tener una tendencia mayor que la media a la depresión, sino que su familia tenía un largo historial de problemas, entre los que se encontraban el suicidio, desórdenes alimenticios o abuso de sustancias.

Cinco décadas más tarde, Andreasen se ha convertido en una de las grandes referencias mundiales en la investigación sobre los orígenes del genio. En el centro de la misma se encuentra la habitual pregunta: ¿nurture o nature, es decir, naturaleza o crianza? ¿Se nace un genio o son los factores ambientales los que ayudan a conformar el espíritu? Para contestar a la pregunta, la neurocientífica de la Universidad de Iowa ha contado con 13 ilustres personajes, entre los que se encuentran George Lucas, creador de la saga de La guerra de las galaxias, el matemático William Thurston, la ganadora de un Premio Nobel Jane Smiley y seis ganadores del Premio Nobel en disciplinas como la química, la física o la medicina.
Así se construye la genialidad
Andreasen, como explica ella misma en un artículo publicado en The Atlantic, no se ha limitado a escanear los cerebros de sus 13 elegidos –a los que ha comparado con otras 13 personas del grupo de control–, sino que también los ha sometido a un estrecho escrutinio y ha examinado profundamente el contexto social del que provenían. Y ha encontrado, como sospechaba, que la creatividad se hereda y que, además, suele proliferar en familias marcadas por los problemas mentales.
Los artistas sienten una explosión de felicidad cuando dan con una buena idea
Malas noticias para los realistas: las personas creativas tienen una mayor propensión a ser víctimas de una larga serie de problemas psicológicos, entre los que se destacan con frecuencia “los desórdenes bipolares, la depresión, la ansiedad, el pánico y el alcoholismo”. En sus primeras investigaciones, la joven Andreasen reparó en que el 80% de sus escritores estelares aseguraba haber tenido problemas anímicos en algún momento de su vida, frente al 30% del grupo de control.
Ello no quiere decir que el genio esté inscrito únicamente en los genes. Como explica Andreasen, la mayor parte de familias en las que nacieron sus analizados respondían a niveles culturales muy altos, en los que se daba una gran importancia a la realización artística y a las altas aspiraciones. Los padres, aun con problemas, habían conseguido alcanzar un estatus privilegiado en el mundo académico o artístico. Sin embargo, muchas de estas figuras señalaban que entre sus parientes más cercanos se encontraban pacientes de esquizofrenia.
¿Quiere eso decir que las personas más creativas son a la fuerza infelices? En realidad, no. Andreasen explica lo habitual que es encontrar entre los consultados a artistas que disfrutan relatando la explosión de felicidad que sienten cuando dan con una buena idea. Al mismo tiempo, los resultados obtenidos por la autora de The Creative Brain: the Neuroscience of Genius(Dana Press) desmienten un mito habitual sobre el genio, el de que no necesita esforzarse demasiado para ser brillante. Por el contrario, las personas más creativas suelen dedicar más tiempo y energía a su labor, puesto que esta les apasiona, lo que favorece sus buenos resultados.
Un mecanismo cerebral peculiar
Quizá esta última idea haya sido confundida con la acertada concepción de que el pensamiento es favorecido por la ociosidad. Andreasen ha llevado a cabo sus PET o tomografías por emisión de positrones a partir de lo que llama el estado “REST” que, aunque se trata de un acrónimo de “random episodic silent thought” (“pensamiento al azar episódico silente”), de forma significativa también utiliza la palabra que en inglés se emplea para referirse al descanso, “rest”.
El córtex de asociación se pone a trabajar cuando los genios dejan vagar su mente
Durante ese estado REST, que favorece la asociación libre, el cerebro de los genios se pone a trabajar. Lo inconsciente es determinante en el proceso creativo, y aunque no lo es todo –Andrasen explica que la preparación, la reflexión, la experiencia o el conocimiento previo forman parte esencial de dicho procedimiento– es lo que provoca que se produzca la explosión final de creatividad. En ese estado en el que la conciencia vagabundea, el córtex de asociación aparecía significativamente brillante.
Lo llamativo del hallazgo es que dicha máxima era válida tanto para aquellos que llevaban a cabo un trabajo más artístico como para los científicos, lo que conduce a la autora a recordar que la noción del pensamiento lógico como opuesto al creativo (o la del lógico hemisferio izquierdo frente al creativo hemisferio derecho) es más bien discutible. La mayor parte de participantes en sus experimentos mostraban un gran interés en distintas áreas de conocimiento. Pero estas no son las únicas peculiaridades que Andreasen ha identificado en su pequeño grupo de privilegiados pensadores, sino que también afirma que las siguientes tres características son frecuentes entre los genios:
  1. Son autodidactas. Muchos de los analizados por Andreasen aprendieron a leer antes de entrar en la escuela, y otros tantos decidieron que la educación reglamentada no podía enseñarles nada en la forma en que ellos lo deseaban. A veces, se trata simplemente de ir un paso por delante de los demás, dirigidos por una fuerte motivación, lo que provoca que labren su propio camino al margen de lo tradicional.
  2. Son eclécticosLeonardo da Vinci o Miguel Ángel son los ejemplos de artistas renacentistas a los que la neurocientífica alude para recordar que las personas más creativas suelen preocuparse por campos artísticos o científicos muy diferentes entre sí, lo que les otorga nuevas herramientas para afrontar sus problemas.
  3. Son perseverantes. Es habitual que la gente creativa se tope con el rechazo frontal de las personas que los rodean, de la academia o de la sociedad, lo que provoca en algunos casos que caigan en la depresión en el alcoholismo. Sin embargo, los genios suelen ignorar el escepticismo o la adversidad, y seguir adelante digan lo que digan los demás.